Artículo de Opinión
La rendición preventiva y el servilismo hacia Marruecos
Es el momento de hablar en serio de la defensa de Canarias y “enseñar los dientes” antes de vernos obligados a morder, como no duda en hacer Mohamed VI con sus maniobras militares en aguas internacionales
Si la política exterior de España con Marruecos sigue el la línea actual de rendición preventiva de nuestro Gobierno frente a las pretensiones anexionistas de Marruecos, lo que estamos viendo en Ceuta y, por suerte para nuestros conciudadanos, algo menos en Melilla, se podría ver en Canarias más pronto que tarde, dada la aceleración de los acontecimientos.
Negar esta obvia posibilidad, insinuada unas veces abiertamente y otras indirectamente por la diplomacia alauita, es suicida.
Conviene recordar la multisecular sentencia latina que dice “Si vis pacem, para bellum”, que en español para españoles, no para los de la pancartita del “No a la guerra” entendido como rendición preventiva, significa “si quieres la paz, prepárate para la guerra”.
Con frecuencia se dice que si un enemigo te amenaza o agrede, hay que oponérsele con una fuerza y una decisión proporcional. A mi entender, esta proposición no es del todo exacta sobre todo en el terreno de la disuasión, pues al agresor hay que oponerle la mayor fuerza posible, lo más superiormente desproporcionada que racionalmente se pueda, precisamente para que sirva para disuadir.
La siniestra, y sobre todo la ultrasiniestra, suele hablar de represión policial desproporcionada cuando las fuerzas del orden defienden la seguridad de los ciudadanos atacados por terroristas callejeros y les impiden su vandalismo. Y si se producen detenciones, hablan de torturas.
Esta doctrina, por desgracia, ha calado entre los políticos que defienden la ley y el orden democráticos, prefiriendo más quedar por progres que justificar la contundencia “desproporcionada” disponible de quien tiene el legítimo monopolio de la violencia para proteger personas, bienes y el orden público requerido.
Por eso es lamentablemente habitual ver en las televisiones a los responsables políticos del orden público defenderse como pueden y pidiendo perdón a los que apoyan los disturbios con argumentos como libertad de manifestación, defensa del orden público desproporcionada, violencia policial (¡lo dicen los que defienden a los que lanzan cócteles Molotov!) y otros eslóganes siniestros similares.
Ante la amenaza cada vez mas clara y más cercana de las pretensiones anexionistas de Canarias por parte de Marruecos, no estaría nada mal que por tierra, mar y aire, se exhibiera músculo defensivo disuasorio.
A mi entender sería más que conveniente y oportuno, que se hablara claramente de la extensión de la legítima defensa del Archipiélago a por lo menos las 200 millas de la Zona Económica Exclusiva y no limitarnos a las 12 millas del Mar Territorial o a las 24 de la Zona contigua.
En particular creo que la Armada debería hacerse mas presente y hacer que cayucos y pateras se dirijan a la costa mas cercana en lugar de escoltarlas hasta nuestros puertos a centenares de millas de distancia.
Y dada la aceleración de las amenazas territoriales que se están viendo, conviene tener muy presente el asalto a las fronteras de Ceuta en el año 2021, de unos 10.000 marroquíes, y el de estos días superando los 80.000.
Es el momento de hablar en serio de la defensa de Canarias y si fuera necesario “enseñar los dientes” antes de vernos obligados a morder, como no duda en hacer Mohamed IV con sus maniobras militares en aguas internacionales pero dentro de sus celebérrimas y discutidas 200 millas de su ZEE.
La rendición preventiva, la adulación, la humillación y el servilismo hacia un potencial agresor, nunca ha funcionado bien a medio plazo. Como muy bien señaló Sir Winston Churchill “Os dieron a elegir entre deshonor y guerra, elegisteis el deshonor y tendréis la guerra”.
Por favor, por los Clavos de Cristo y por España, recuérdalo y actúa en consecuencia, Dr. Sánchez.

Si la política exterior de España con Marruecos sigue el la línea actual de rendición preventiva de nuestro Gobierno frente a las pretensiones anexionistas de Marruecos, lo que estamos viendo en Ceuta y, por suerte para nuestros conciudadanos, algo menos en Melilla, se podría ver en Canarias más pronto que tarde, dada la aceleración de los acontecimientos.
Negar esta obvia posibilidad, insinuada unas veces abiertamente y otras indirectamente por la diplomacia alauita, es suicida.
Conviene recordar la multisecular sentencia latina que dice “Si vis pacem, para bellum”, que en español para españoles, no para los de la pancartita del “No a la guerra” entendido como rendición preventiva, significa “si quieres la paz, prepárate para la guerra”.
Con frecuencia se dice que si un enemigo te amenaza o agrede, hay que oponérsele con una fuerza y una decisión proporcional. A mi entender, esta proposición no es del todo exacta sobre todo en el terreno de la disuasión, pues al agresor hay que oponerle la mayor fuerza posible, lo más superiormente desproporcionada que racionalmente se pueda, precisamente para que sirva para disuadir.
La siniestra, y sobre todo la ultrasiniestra, suele hablar de represión policial desproporcionada cuando las fuerzas del orden defienden la seguridad de los ciudadanos atacados por terroristas callejeros y les impiden su vandalismo. Y si se producen detenciones, hablan de torturas.
Esta doctrina, por desgracia, ha calado entre los políticos que defienden la ley y el orden democráticos, prefiriendo más quedar por progres que justificar la contundencia “desproporcionada” disponible de quien tiene el legítimo monopolio de la violencia para proteger personas, bienes y el orden público requerido.
Por eso es lamentablemente habitual ver en las televisiones a los responsables políticos del orden público defenderse como pueden y pidiendo perdón a los que apoyan los disturbios con argumentos como libertad de manifestación, defensa del orden público desproporcionada, violencia policial (¡lo dicen los que defienden a los que lanzan cócteles Molotov!) y otros eslóganes siniestros similares.
Ante la amenaza cada vez mas clara y más cercana de las pretensiones anexionistas de Canarias por parte de Marruecos, no estaría nada mal que por tierra, mar y aire, se exhibiera músculo defensivo disuasorio.
A mi entender sería más que conveniente y oportuno, que se hablara claramente de la extensión de la legítima defensa del Archipiélago a por lo menos las 200 millas de la Zona Económica Exclusiva y no limitarnos a las 12 millas del Mar Territorial o a las 24 de la Zona contigua.
En particular creo que la Armada debería hacerse mas presente y hacer que cayucos y pateras se dirijan a la costa mas cercana en lugar de escoltarlas hasta nuestros puertos a centenares de millas de distancia.
Y dada la aceleración de las amenazas territoriales que se están viendo, conviene tener muy presente el asalto a las fronteras de Ceuta en el año 2021, de unos 10.000 marroquíes, y el de estos días superando los 80.000.
Es el momento de hablar en serio de la defensa de Canarias y si fuera necesario “enseñar los dientes” antes de vernos obligados a morder, como no duda en hacer Mohamed IV con sus maniobras militares en aguas internacionales pero dentro de sus celebérrimas y discutidas 200 millas de su ZEE.
La rendición preventiva, la adulación, la humillación y el servilismo hacia un potencial agresor, nunca ha funcionado bien a medio plazo. Como muy bien señaló Sir Winston Churchill “Os dieron a elegir entre deshonor y guerra, elegisteis el deshonor y tendréis la guerra”.
Por favor, por los Clavos de Cristo y por España, recuérdalo y actúa en consecuencia, Dr. Sánchez.





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