Tensión entre consejeros.
Nubarrones en el pacto PP-CC y dagas en el Cabildo de GC
El apoyo de Clavijo a la financiación del Estado apunta a tormenta regional en el Gobierno de Canarias.
Se avecina un adelanto del otoño políticamente convulso en el archipiélago. La aparente balsa de aceite institucional en las administraciones canarias empieza a resquebrajarse entre movimientos estratégicos, diferencias ideológicas irreconciliables y el incesante choque por la gestión de los presupuestos públicos.
Tormenta en el pacto autonómico: el viraje de Clavijo con la financiación
El epicentro del seísmo regional se sitúa en la alineación del presidente Fernando Clavijo y Coalición Canaria con la propuesta de financiación autonómica de Pedro Sánchez. Un respaldo insólito y en solitario (sólo lo apoya Cataluña), que rompe el frente común y deja descolocados a sus socios del Partido Popular en el Ejecutivo autonómico.
En las filas populares la desconfianza es máxima: se califica de «espejismo» el compromiso millonario prometido por el Gobierno central para las islas, entendiendo que el modelo responde a las exigencias presupuestarias de Cataluña y a la asunción estatal de su deuda regional, cargando el coste sobre el resto de las comunidades.
La brecha abierta entre CC y PP a cuenta del modelo fiscal no es un simple roce de gestión; amenaza con derivar en una tormenta tropical que, a las puertas del nuevo curso político, bien podría mutar en huracán con la posible salida de los consejeros populares del gabinete canario.
La tensión salpica al Cabildo de Gran Canaria: la pugna de familias políticas
Ese clima de inestabilidad se traslada con igual dureza a las instituciones insulares, donde las diferencias internas empiezan a ser insostenibles detrás de la escenografía institucional.
En el Cabildo de Gran Canaria, la posición del presidente Antonio Morales despierta recelos ante su ambigüedad con el proyecto de Primero Canarias. Pese a las sonrisas ante los focos, de puertas hacia adentro el choque entre las distintas facciones de la corporación insular es total:
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El pulso por el gasto: El sector histórico alineado con el ala más dogmática del nacionalismo de izquierdas —encabezado por consejeros como Carmelo Ramírez e Inés Miranda— digiere con visible malestar el protagonismo y la proyección de perfiles como Teodoro Sosa o Raúl García Brink.
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La guerra por el presupuesto: Desde el sector tradicional de la formación nacionalista y los socios socialistas afines al equipo de Augusto Hidalgo en la capital, está exigiendo al presidente insular cerrar el grifo a la visibilidad y al desembolso de partidas en determinadas áreas que impulsan a Primero Canarias y sus socios locales.
Cuando el reparto de recursos y la proyección pública entran en juego, las alianzas se diluyen en meros intereses de partido y las discrepancias de gestión pasan a tratarse como una abierta contienda política.
Réplicas en los ayuntamientos de la isla
La inestabilidad no se detiene en la sede del Gobierno ni en el Palacio Insular. El ambiente en los ayuntamientos de Las Palmas de Gran Canaria y Telde refleja igualmente la fragmentación de los bloques y las dificultades de convivencia en sus respectivos pactos municipales. Los populares teldenses muestran nerviosismo frente a la gestión de sus socios, y empieza a notarse los intentos de marcar perfil propio frente al alcalde.
Entre el descontento ciudadano por la gestión de los servicios básicos y las tensiones cruzadas entre socios de gobierno, la llegada de Septiembre promete poner a prueba la resistencia de las alianzas locales en todo el territorio grancanario.

Se avecina un adelanto del otoño políticamente convulso en el archipiélago. La aparente balsa de aceite institucional en las administraciones canarias empieza a resquebrajarse entre movimientos estratégicos, diferencias ideológicas irreconciliables y el incesante choque por la gestión de los presupuestos públicos.
Tormenta en el pacto autonómico: el viraje de Clavijo con la financiación
El epicentro del seísmo regional se sitúa en la alineación del presidente Fernando Clavijo y Coalición Canaria con la propuesta de financiación autonómica de Pedro Sánchez. Un respaldo insólito y en solitario (sólo lo apoya Cataluña), que rompe el frente común y deja descolocados a sus socios del Partido Popular en el Ejecutivo autonómico.
En las filas populares la desconfianza es máxima: se califica de «espejismo» el compromiso millonario prometido por el Gobierno central para las islas, entendiendo que el modelo responde a las exigencias presupuestarias de Cataluña y a la asunción estatal de su deuda regional, cargando el coste sobre el resto de las comunidades.
La brecha abierta entre CC y PP a cuenta del modelo fiscal no es un simple roce de gestión; amenaza con derivar en una tormenta tropical que, a las puertas del nuevo curso político, bien podría mutar en huracán con la posible salida de los consejeros populares del gabinete canario.
La tensión salpica al Cabildo de Gran Canaria: la pugna de familias políticas
Ese clima de inestabilidad se traslada con igual dureza a las instituciones insulares, donde las diferencias internas empiezan a ser insostenibles detrás de la escenografía institucional.
En el Cabildo de Gran Canaria, la posición del presidente Antonio Morales despierta recelos ante su ambigüedad con el proyecto de Primero Canarias. Pese a las sonrisas ante los focos, de puertas hacia adentro el choque entre las distintas facciones de la corporación insular es total:
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El pulso por el gasto: El sector histórico alineado con el ala más dogmática del nacionalismo de izquierdas —encabezado por consejeros como Carmelo Ramírez e Inés Miranda— digiere con visible malestar el protagonismo y la proyección de perfiles como Teodoro Sosa o Raúl García Brink.
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La guerra por el presupuesto: Desde el sector tradicional de la formación nacionalista y los socios socialistas afines al equipo de Augusto Hidalgo en la capital, está exigiendo al presidente insular cerrar el grifo a la visibilidad y al desembolso de partidas en determinadas áreas que impulsan a Primero Canarias y sus socios locales.
Cuando el reparto de recursos y la proyección pública entran en juego, las alianzas se diluyen en meros intereses de partido y las discrepancias de gestión pasan a tratarse como una abierta contienda política.
Réplicas en los ayuntamientos de la isla
La inestabilidad no se detiene en la sede del Gobierno ni en el Palacio Insular. El ambiente en los ayuntamientos de Las Palmas de Gran Canaria y Telde refleja igualmente la fragmentación de los bloques y las dificultades de convivencia en sus respectivos pactos municipales. Los populares teldenses muestran nerviosismo frente a la gestión de sus socios, y empieza a notarse los intentos de marcar perfil propio frente al alcalde.
Entre el descontento ciudadano por la gestión de los servicios básicos y las tensiones cruzadas entre socios de gobierno, la llegada de Septiembre promete poner a prueba la resistencia de las alianzas locales en todo el territorio grancanario.






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