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Redacción
Sábado, 08 de Agosto de 2026
-Incendio en Ecoparque del sur

Juan Grande vuelve a arder y recuerda al cierre de 1992

Se reaviva el fantasma de los graves siniestros del pasado y deja al descubierto la colmatación inminente de un vertedero sin alternativa pública.

 

GRAN CANARIA — Una densa columna de humo negro volvió a alzarse sobre el sur de Gran Canaria. El reciente incendio originado en la zona de acopio de podas y almacenamiento de madera del Ecoparque Gran Canaria Sur, en Juan Grande, obligó a desplegar helicópteros y un amplio dispositivo de emergencia para evitar que el fuego devorara por completo las naves principales del complejo. Aunque las autoridades insulares han logrado acotar el perímetro, el suceso no es un caso aislado ni un mero accidente fortuito: es la consecuencia previsible de un modelo colapsado y de una gestión de residuos que roza la irresponsabilidad institucional.

 

30 AÑOS DE HISTORIA Y NINGUNA LECCIÓN APRENDIDA

 

         Para entender la dimensión del problema que se vive en Juan Grande no se puede mirar hacia otro lado ignorando la memoria histórica. Hace más de tres décadas se vivió el antecedente más grave en este mismo recinto. La antigua Planta de Compostaje, cuya construcción se inició en 1982 y que entró en funcionamiento en 1986, quedó completamente destruida el 17 de julio de 1992 a causa de un devastador incendio en sus instalaciones de tratamiento de afinos.

 

          Aquel siniestro no solo inutilizó para siempre la infraestructura, sino que provocó consecuencias nefastas para el modelo ambiental de la isla: obligó a improvisar acondicionamientos del vertedero de rechazos para arrojar allí la totalidad de la basura sin clasificar, acelerando el llenado de los vasos de vertido y atando a Gran Canaria a un esquema de soterrado masivo que acumuló expedientes e infracciones ante la Unión Europea.

 

          Treinta y cuatro años después del histórico incendio de 1992, la escena se repite a menor escala, pero demostrando que las condiciones de vulnerabilidad y la acumulación masiva de materiales combustibles continúan fuera de control.

 

EL "ECOPARQUE": EUFEMISMO QUE OCULTA UN VERTEDERO AL LÍMITE

 

              Detrás de la rimbombante etiqueta de "Ecoparque" se esconde lo que técnicamente sigue siendo un vertedero de basuras tradicional al borde del colapso. Las instalaciones de Juan Grande se encuentran a punto de llenarse y colmatarse de forma definitiva, sin que el Cabildo de Gran Canaria haya presentado una sola alternativa viable o un proyecto sobre la mesa para evitar su casi inmediato cierre.

 

La parálisis política suscita interrogantes inquietantes:

 

  • ¿Volverá Gran Canaria a los tiempos de hace 30 años, cuando cada municipio buscaba desesperadamente cualquier barranco o paraje para realizar vertidos descontrolados?

  • ¿Volverá la Unión Europea a expedientar y sancionar económicamente a la isla por el incumplimiento reiterado de las directivas comunitarias sobre el tratamiento y vertido de residuos sólidos?

 

DECENIOS DE RECHAZO SIN PLAN B: DE  "ECOISLA" A  "ISLA BASURA"

 

       El grupo de gobierno insular encabezado por Antonio Morales (Nueva Canarias) junto al PSOE lleva décadas oponiéndose frontalmente a cualquier proyecto de planta de combustión o valorización energética de residuos sólidos urbanos, argumentando su carácter contaminante. Sin embargo, el problema no radica únicamente en rechazar una tecnología, sino en no haber programado ni ejecutado ninguna alternativa real en su lugar.

 

                      Ya en 1992, el recordado estudio del profesor Gonzalo Garrido Puerta para la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) estimaba para la isla una carga que alcanzaba las 347.000 toneladas anuales de residuos. Décadas más tarde, con una población incrementada y una presión turística millonaria, el volumen se ha multiplicado, pero la capacidad de respuesta técnica de las instituciones ha involucionado.

 

                 El sonado lema de la "Ecoisla" corre el riesgo real de quedar sepultado bajo las toneladas de desperdicios para convertirse en la "Isla Basura": un territorio que genera cientos de miles de toneladas de desperdicios cada año pero que no sabe dónde meterlas ni cómo tratarlas.

 

                     La inacción acumulada por parte de los responsables del Cabildo, que continúan sin un proyecto firme y definitivo para asumir la obligación legal e institucional del tratamiento de los residuos, sitúa a Gran Canaria al borde de una crisis medioambiental y sanitaria de dimensiones impredecibles. El humo sobre Juan Grande es solo el aviso visible de una bomba de relojería que lleva más de treinta años esperando a estallar y ese momento está a punto de llegar con el cierre de esta planta vertedero de Juan Grande.

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