Francia y Marruecos
Vividores y la estirpe ajena al sufrimiento español
Galdós retrató a los Borbones como una familia instalada en una burbuja de frivolidad palaciega; en sus relatos, la dinastía se caracteriza por una ingratitud genética.
Benito Pérez Galdós terminó sus días siendo un republicano convencido (llegó a ser diputado por la Conjunción Republicano-Socialista en 1910) y su visión de la dinastía borbónica fue volviéndose cada vez más sombría, implacable y amarga a medida que escribía los Episodios Nacionales.
Aunque la expresión literal de la "mala raza" o "raza degenerada" para referirse a los Borbones suele asociarse más a menudo con la pluma afilada de la Generación del 98 (especialmente Pío Baroja o Valle-Inclán, que los describieron con auténtica ferocidad), Galdós construyó esa misma idea literaria a través de la narrativa, retratando a la dinastía como un lastre histórico, una familia desconectada del país y la principal culpable del atraso de España.
Así es como Galdós fue tejiendo la "leyenda negra" de los Borbones del siglo XIX en su obra:
Una estirpe ajena al sufrimiento español
Galdós retrató a los Borbones como una familia instalada en una burbuja de frivolidad palaciega, completamente ciega a la sangre que el pueblo derramaba por ellos. En sus relatos, la dinastía se caracteriza por una ingratitud genética. El pueblo español pone los muertos (en la Guerra de la Independencia o en las guerras civiles), y los Borbones responden con absolutismo o exilio.
Isabel II y "Los tristes destinos"
Si Fernando VII era la traición y la crueldad, su hija Isabel II fue descrita por Galdós como el caos y la frivolidad. En su episodio titulado precisamente La de los tristes destinos (referencia directa a la reina), Galdós no la ataca tanto con odio, sino con una mezcla de lástima y desprecio político.
La describe como una mujer sin preparación, rodeada de una corte de curas, monjas (como Sor Patrocinio, la "monja de las llagas") y militares ambiciosos. Para Galdós, el reinado isabelino fue un circo que degradó las instituciones de España hasta convertirlas en un esperpento, forzando la Revolución "Gloriosa" de 1868 para expulsar a la dinastía.
El diagnóstico galdosiano: Un obstáculo para el progreso
En sus artículos periodísticos y discursos de madurez, Galdós fue mucho más directo que en sus novelas. Llegó a la conclusión de que España y la monarquía borbónica eran incompatibles si el país quería entrar en la modernidad europea.
-
Veía en la dinastía una tendencia natural hacia el reaccionarismo y el clericalismo.
-
Los retrataba como causantes de las guerras carlistas, dividiendo a la nación por disputas familiares y dinásticas que desangraron el siglo XIX español.
"Los Borbones, en la pluma de Galdós, no son solo reyes malos; son el tapón que impide a España respirar los aires de Europa".
La evolución de Galdós es fascinante: empezó siendo un joven liberal moderado que confiaba en una monarquía constitucional, y los sucesivos fracasos de la corona le convirtieron en el abuelo republicano de las letras españolas, convencido de que, con esa "estirpe", España nunca tendría remedio.
La situación actual después de mas de cien años de la muerte de Galdós, nos obliga a plantear la pregunta pertinente sobre la vigencia de las descripciones y afirmaciones del escritor canario tanto en sus novelas como artículos periodísticos.
Podemos valorar que muchos españoles que somos republicanos por convicción, tras la transición española de 1976-78 no abandonamos el republicanismo sino que nos hicimos JuanCarlistas en la practica dado el regimen de libertades y pluralismo que se implantó con el consenso de todos.
Sin embargo, la actual situación de España en relación subordinada a Marruecos, en la que tanto el Gobierno de Pedro Sánchez como toda la política exterior española está sometida a la sumisión de los intereses del rey marroquí y se produce un rosario constante de humillaciones al Estado español sin que nadie salga a ponerle remedio.
Si resulta que la ultima guinda ha sido la invasión de 79.000 marroquies que entran a la fuerza en Ceuta, reconocida por el propio Sanchez como un atentado a la integridad territorial del Estado, resulta que no se defiende ni se culpa a nadie por ello, y además el Presidente del Gobierno se va de vacaciones a Lanzarote y el Rey Felipe también sigue de vacaciones en Mallorca.
¿Alguién puede creerse que el Rey Felipe lleve desde que se coronó en 2014 queriendo ir a Ceuta y Melilla, pero que los gobiernos de Rajoy y de Pedro Sánchez se lo han prohibido?
Al contrario del oficialismo de lo politicamente correcto, la descripción de Pérez Galdós, tanto sobre los gobiernos como el del traidor Godoy como la estirpe borbónica siguen siendo tristemente de actualidad, y se pueden aplicar a ambas instituciones, el Gobierno y el Rey, siguen ajenos al sufrimiento español.
Los canarios nos tememos muy mucho, que Ceuta y Melilla ya están solas y aisladas frente a la indolencia de los que han jurado guardar y hacer guardar la Constitución, empezando por la soberanía nacional en todo el territorio.
Y claro está, ahora ya pensamos que estas 7 islas mas La Graciosa, estamos solas en medio del Atlantico, porque nuestra dirigencia estatal anda fumándose un puro disfrutando de los palacetes y tenderetes, mientras vemos la avalancha que se avecina.

Benito Pérez Galdós terminó sus días siendo un republicano convencido (llegó a ser diputado por la Conjunción Republicano-Socialista en 1910) y su visión de la dinastía borbónica fue volviéndose cada vez más sombría, implacable y amarga a medida que escribía los Episodios Nacionales.
Aunque la expresión literal de la "mala raza" o "raza degenerada" para referirse a los Borbones suele asociarse más a menudo con la pluma afilada de la Generación del 98 (especialmente Pío Baroja o Valle-Inclán, que los describieron con auténtica ferocidad), Galdós construyó esa misma idea literaria a través de la narrativa, retratando a la dinastía como un lastre histórico, una familia desconectada del país y la principal culpable del atraso de España.
Así es como Galdós fue tejiendo la "leyenda negra" de los Borbones del siglo XIX en su obra:
Una estirpe ajena al sufrimiento español
Galdós retrató a los Borbones como una familia instalada en una burbuja de frivolidad palaciega, completamente ciega a la sangre que el pueblo derramaba por ellos. En sus relatos, la dinastía se caracteriza por una ingratitud genética. El pueblo español pone los muertos (en la Guerra de la Independencia o en las guerras civiles), y los Borbones responden con absolutismo o exilio.
Isabel II y "Los tristes destinos"
Si Fernando VII era la traición y la crueldad, su hija Isabel II fue descrita por Galdós como el caos y la frivolidad. En su episodio titulado precisamente La de los tristes destinos (referencia directa a la reina), Galdós no la ataca tanto con odio, sino con una mezcla de lástima y desprecio político.
La describe como una mujer sin preparación, rodeada de una corte de curas, monjas (como Sor Patrocinio, la "monja de las llagas") y militares ambiciosos. Para Galdós, el reinado isabelino fue un circo que degradó las instituciones de España hasta convertirlas en un esperpento, forzando la Revolución "Gloriosa" de 1868 para expulsar a la dinastía.
El diagnóstico galdosiano: Un obstáculo para el progreso
En sus artículos periodísticos y discursos de madurez, Galdós fue mucho más directo que en sus novelas. Llegó a la conclusión de que España y la monarquía borbónica eran incompatibles si el país quería entrar en la modernidad europea.
-
Veía en la dinastía una tendencia natural hacia el reaccionarismo y el clericalismo.
-
Los retrataba como causantes de las guerras carlistas, dividiendo a la nación por disputas familiares y dinásticas que desangraron el siglo XIX español.
"Los Borbones, en la pluma de Galdós, no son solo reyes malos; son el tapón que impide a España respirar los aires de Europa".
La evolución de Galdós es fascinante: empezó siendo un joven liberal moderado que confiaba en una monarquía constitucional, y los sucesivos fracasos de la corona le convirtieron en el abuelo republicano de las letras españolas, convencido de que, con esa "estirpe", España nunca tendría remedio.
La situación actual después de mas de cien años de la muerte de Galdós, nos obliga a plantear la pregunta pertinente sobre la vigencia de las descripciones y afirmaciones del escritor canario tanto en sus novelas como artículos periodísticos.
Podemos valorar que muchos españoles que somos republicanos por convicción, tras la transición española de 1976-78 no abandonamos el republicanismo sino que nos hicimos JuanCarlistas en la practica dado el regimen de libertades y pluralismo que se implantó con el consenso de todos.
Sin embargo, la actual situación de España en relación subordinada a Marruecos, en la que tanto el Gobierno de Pedro Sánchez como toda la política exterior española está sometida a la sumisión de los intereses del rey marroquí y se produce un rosario constante de humillaciones al Estado español sin que nadie salga a ponerle remedio.
Si resulta que la ultima guinda ha sido la invasión de 79.000 marroquies que entran a la fuerza en Ceuta, reconocida por el propio Sanchez como un atentado a la integridad territorial del Estado, resulta que no se defiende ni se culpa a nadie por ello, y además el Presidente del Gobierno se va de vacaciones a Lanzarote y el Rey Felipe también sigue de vacaciones en Mallorca.
¿Alguién puede creerse que el Rey Felipe lleve desde que se coronó en 2014 queriendo ir a Ceuta y Melilla, pero que los gobiernos de Rajoy y de Pedro Sánchez se lo han prohibido?
Al contrario del oficialismo de lo politicamente correcto, la descripción de Pérez Galdós, tanto sobre los gobiernos como el del traidor Godoy como la estirpe borbónica siguen siendo tristemente de actualidad, y se pueden aplicar a ambas instituciones, el Gobierno y el Rey, siguen ajenos al sufrimiento español.
Los canarios nos tememos muy mucho, que Ceuta y Melilla ya están solas y aisladas frente a la indolencia de los que han jurado guardar y hacer guardar la Constitución, empezando por la soberanía nacional en todo el territorio.
Y claro está, ahora ya pensamos que estas 7 islas mas La Graciosa, estamos solas en medio del Atlantico, porque nuestra dirigencia estatal anda fumándose un puro disfrutando de los palacetes y tenderetes, mientras vemos la avalancha que se avecina.





Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.237