Disparan contra su propio partido
Cronología del tiro en el pié del PP con los taxis en Gando
El PP del Cabildo se quedó solo y aislado en su propia moción y divididos por el voto en contra de sus concejales de Telde. Ellos mismos destrozan su credibilidad ante los electores grancanarios
Hay partidos políticos a los que no les hace falta que la oposición les haga la campaña en contra. Tienen la asombrosa capacidad de generar sus propios incendios, caer en la misma piedra décadas después y dejarse la coherencia por el camino a iniciativa propia.
El Partido Popular de Gran Canaria es un alumno aventajado en esta materia, y su histórico enredo con la "guerra de los taxis" en el Aeropuerto de Gando es la prueba más evidente de un fallo estructural que bordea la esquizofrenia política.
El guion de esta comedia de equivocaciones volvió a representarse este pasado viernes con una sincronía matemática. Por un lado, en el Pleno del Ayuntamiento de Telde, los cuatro concejales del PP (María Calderín, Iván Sánchez, Adela Álvarez y Eugenia Melián) votaban a favor de mantener el sistema actual que limita a 20 los transfers mensuales para los taxistas foráneos en el aeropuerto. Salvar la cara ante los profesionales de Telde, cumplir con el sector local.
Pero, casi simultáneamente, en el Pleno del Cabildo de Gran Canaria, la consejera popular Pepa Luzardo encendía la mecha en sentido diametralmente opuesto. Rescatando viejos compromisos de sus tiempos en la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, Luzardo volvía a cargar contra ese mismo límite, exigiendo la apertura libre de mercado y el "todos contra todos" en las terminales de Gando.
¿El resultado? El PP del Cabildo se volvió a quedar completamente solo en la votación, y la imagen del partido, fragmentada en dos realidades paralelas según el municipio desde el que se mire.
Un mapa de contradicciones que viene de lejos
Lo que la dirección insular del PP parece no entender —o no querer asumir— es que esta jugada no es nueva y sus consecuencias ya están escritas en las urnas. Ocurrió por segunda vez en 2014, bajo la alcaldía de la popular Carmen Castellano. En aquel entonces se ejecutó la misma maniobra: posicionamiento de trinchera a favor del libre acceso en la capital y el Cabildo, y paños calientes en el ámbito municipal.
El amplio y combativo colectivo de taxistas de Telde e Ingenio aprendió hace tiempo la lección: apoyar al PP en este asunto es como manejar papel moneda falso. No sirve de nada a la hora de la verdad, porque allí donde realmente se decide la regulación del transporte insular —el Cabildo—, el Partido Popular vota sistemáticamente en contra de los intereses de las licencias locales de los municipios que albergan la infraestructura aeroportuaria.
Los números electorales en la Ciudad de los Faycanes no mienten y reflejan el desgaste de esta falta de rumbo. El PP de Telde, que históricamente fue segunda fuerza política con un suelo consolidado de entre 7 y 8 concejales que no menguó ni con el caso Faycan; sin embargo sufrió el desplome en 2015 bajando a 3 actas, después de romper y atacar al único socio (CIUCA) que le dió la alcaldía. El PP teldense tocó fondo en 2019 bajando mas hasta quedarse sólo con 2 concejales, para remontar levemente en 2023 con los actuales 4 concejales.
Atribuir este deambular culpando a otros o a factores externos es no querer ver la realidad: es el propio partido, desde sus instancias superiores, el que entierra sus opciones de ganarse la confianza de una gran ciudad como Telde. No solamente atacó a su unico socio fiable sino que además se echa en contra a un importante colectivo como son los taxis de la ciudad.
La paradoja del granero de votos
A nadie se le escapa la lógica de la dirección insular: agradar al potente sector del taxi de Las Palmas de Gran Canaria, un granero de votos sustancial en la capital. Sin embargo, la estrategia hace agua por su propia base. Si un partido no es capaz de articular un discurso coherente y de convencer a sus propias filas en los municipios vecinos, ¿con qué credibilidad pretende pedir la confianza de los electores grancanarios?
Nadie discute que el colectivo de taxistas de Telde presta a diario miles de servicios en su municipio y en Gando, ni que una parte fundamental de sus clientes proceden o se dirigen a la capital. Pero transformar esa interconexión en un terreno de confrontación permanente solo logra que el sector señale al PP como el adversario que pone en riesgo su principal sustento económico.
Ponen a los pies de los caballos al grupo municipal
Líderes populares como Carlos Sánchez, Manuel Dominguez o Poli Suárez deberían detenerse a reflexionar y salir del bucle de errores repetidos. Con esta estrategia de bandazos, la dirección insular está poniendo literalmente a los pies de los caballos a su grupo municipal en Telde.
María Calderín, Iván Sánchez, Adela Álvarez y Eugenia Melián están desarrollando un trabajo sólido y visible dentro del gobierno local teldense. Es un esfuerzo de gestión diario que no merece ser saboteado desde el propio edificio insular mediante mociones y discursos que solo sirven para regalarle la victoria mediática a los rivales políticos y sembrar la desconfianza entre los vecinos.
Al final, la política es una cuestión de credibilidad. Si el PP pretende presentarse como una alternativa seria de gobierno en Gran Canaria, debe empezar por unificar su propio discurso.
De lo contrario, seguirá atrapado en su propio bucle: prometiendo libertad de mercado en la capital, votando contención en Telde y descubriendo, en cada cita con las urnas, que los disparos en el pie duelen exactamente lo mismo aunque se los pegue uno mismo.

Hay partidos políticos a los que no les hace falta que la oposición les haga la campaña en contra. Tienen la asombrosa capacidad de generar sus propios incendios, caer en la misma piedra décadas después y dejarse la coherencia por el camino a iniciativa propia.
El Partido Popular de Gran Canaria es un alumno aventajado en esta materia, y su histórico enredo con la "guerra de los taxis" en el Aeropuerto de Gando es la prueba más evidente de un fallo estructural que bordea la esquizofrenia política.
El guion de esta comedia de equivocaciones volvió a representarse este pasado viernes con una sincronía matemática. Por un lado, en el Pleno del Ayuntamiento de Telde, los cuatro concejales del PP (María Calderín, Iván Sánchez, Adela Álvarez y Eugenia Melián) votaban a favor de mantener el sistema actual que limita a 20 los transfers mensuales para los taxistas foráneos en el aeropuerto. Salvar la cara ante los profesionales de Telde, cumplir con el sector local.
Pero, casi simultáneamente, en el Pleno del Cabildo de Gran Canaria, la consejera popular Pepa Luzardo encendía la mecha en sentido diametralmente opuesto. Rescatando viejos compromisos de sus tiempos en la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, Luzardo volvía a cargar contra ese mismo límite, exigiendo la apertura libre de mercado y el "todos contra todos" en las terminales de Gando.
¿El resultado? El PP del Cabildo se volvió a quedar completamente solo en la votación, y la imagen del partido, fragmentada en dos realidades paralelas según el municipio desde el que se mire.
Un mapa de contradicciones que viene de lejos
Lo que la dirección insular del PP parece no entender —o no querer asumir— es que esta jugada no es nueva y sus consecuencias ya están escritas en las urnas. Ocurrió por segunda vez en 2014, bajo la alcaldía de la popular Carmen Castellano. En aquel entonces se ejecutó la misma maniobra: posicionamiento de trinchera a favor del libre acceso en la capital y el Cabildo, y paños calientes en el ámbito municipal.
El amplio y combativo colectivo de taxistas de Telde e Ingenio aprendió hace tiempo la lección: apoyar al PP en este asunto es como manejar papel moneda falso. No sirve de nada a la hora de la verdad, porque allí donde realmente se decide la regulación del transporte insular —el Cabildo—, el Partido Popular vota sistemáticamente en contra de los intereses de las licencias locales de los municipios que albergan la infraestructura aeroportuaria.
Los números electorales en la Ciudad de los Faycanes no mienten y reflejan el desgaste de esta falta de rumbo. El PP de Telde, que históricamente fue segunda fuerza política con un suelo consolidado de entre 7 y 8 concejales que no menguó ni con el caso Faycan; sin embargo sufrió el desplome en 2015 bajando a 3 actas, después de romper y atacar al único socio (CIUCA) que le dió la alcaldía. El PP teldense tocó fondo en 2019 bajando mas hasta quedarse sólo con 2 concejales, para remontar levemente en 2023 con los actuales 4 concejales.
Atribuir este deambular culpando a otros o a factores externos es no querer ver la realidad: es el propio partido, desde sus instancias superiores, el que entierra sus opciones de ganarse la confianza de una gran ciudad como Telde. No solamente atacó a su unico socio fiable sino que además se echa en contra a un importante colectivo como son los taxis de la ciudad.
La paradoja del granero de votos
A nadie se le escapa la lógica de la dirección insular: agradar al potente sector del taxi de Las Palmas de Gran Canaria, un granero de votos sustancial en la capital. Sin embargo, la estrategia hace agua por su propia base. Si un partido no es capaz de articular un discurso coherente y de convencer a sus propias filas en los municipios vecinos, ¿con qué credibilidad pretende pedir la confianza de los electores grancanarios?
Nadie discute que el colectivo de taxistas de Telde presta a diario miles de servicios en su municipio y en Gando, ni que una parte fundamental de sus clientes proceden o se dirigen a la capital. Pero transformar esa interconexión en un terreno de confrontación permanente solo logra que el sector señale al PP como el adversario que pone en riesgo su principal sustento económico.
Ponen a los pies de los caballos al grupo municipal
Líderes populares como Carlos Sánchez, Manuel Dominguez o Poli Suárez deberían detenerse a reflexionar y salir del bucle de errores repetidos. Con esta estrategia de bandazos, la dirección insular está poniendo literalmente a los pies de los caballos a su grupo municipal en Telde.
María Calderín, Iván Sánchez, Adela Álvarez y Eugenia Melián están desarrollando un trabajo sólido y visible dentro del gobierno local teldense. Es un esfuerzo de gestión diario que no merece ser saboteado desde el propio edificio insular mediante mociones y discursos que solo sirven para regalarle la victoria mediática a los rivales políticos y sembrar la desconfianza entre los vecinos.
Al final, la política es una cuestión de credibilidad. Si el PP pretende presentarse como una alternativa seria de gobierno en Gran Canaria, debe empezar por unificar su propio discurso.
De lo contrario, seguirá atrapado en su propio bucle: prometiendo libertad de mercado en la capital, votando contención en Telde y descubriendo, en cada cita con las urnas, que los disparos en el pie duelen exactamente lo mismo aunque se los pegue uno mismo.






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