El tiempo - Tutiempo.net

Martes, 14 de Julio de 2026

Actualizada

Martes, 14 de Julio de 2026 a las 06:37:31 horas

Redacción
Martes, 14 de Julio de 2026
Nuevas zonas frente a Tufia y Castillo del Romeral

Mudar las jaulas marinas de Telde reabre el gran dilema.

Narvay Quintero, Consejero de Pesca de Canarias. Foto Gob.CanNarvay Quintero, Consejero de Pesca de Canarias. Foto Gob.Can

¿Es compatible el uso del litoral con el turismo y la piscicultura?

 

Telde. — El anuncio de la mudanza de las jaulas a zonas alejadas de la costa antes de 2029 ha sido recibido con un suspiro de alivio colectivo en la costa de Telde, pero al mismo tiempo ha encendido un debate de dimensiones regionales sobre el futuro modelo económico de las islas.

 

       La empresa adjudicataria de las jaulas marinas situadas frente a las playas de Salinetas y Melenara ha confirmado que desmontará por completo estas instalaciones antes de 2029, coincidiendo con el fin de su concesión administrativa.

 

        De hecho, el desmantelamiento ya es una realidad a medio gas: diez de estas estructuras ya no se están utilizando para el engorde de lubinas. Las que quedan operativas se limitarán a completar el ciclo biológico actual de tres o cuatro años hasta que el pescado alcance el tamaño comercial.

 

      Sin embargo, no se trata de una desaparición de la actividad, sino de una mudanza estratégica. La propia compañía ha anunciado el traslado y ampliación de su producción a nuevas coordenadas frente a las costas de Tufia (Telde) y del Castillo del Romeral (San Bartolomé de Tirajana), proyectos que ya cuentan con autorizaciones o se encuentran en los trámites finales ante el Gobierno de Canarias.

 

Alivio en Telde tras años de quejas vecinales

 

        Para los residentes y usuarios habituales de Salinetas y Melenara, la fecha de 2029 marca el fin de una era gris. Durante los últimos años, ambas playas teldenses han sido escenario de repetidos episodios de contaminación leve, presencia de microalgas, grasas en la superficie del agua y malos olores que los colectivos vecinales y ecologistas vinculaban directamente a los piensos y deyecciones de la piscifactoría.

 

     Especialmente grave fue el episodio de octubre de 2025, que por su volumen y gravedad ocasionó el cierre de 17 playas de la isla y que se investiga actualmente por el juzgado, que la mortandad masiva de peces fuese a consecuencia de algún vertido químico muy tóxico proveniente de algún emisario (concretamente el numero 222) de la costa del Barranco de Silva, tal como denunció la empresa Aquanaria ante la Fiscalía y que también han anunciado su personación el Ayuntamiento de Telde y entidades vecinales.

 

        Con esta mudanza de las estructuras, los residentes y bañistas de la costa teldense esperan que estas quejas medioambientales sean, definitivamente, historia.

 

La Aldea de San Nicolás: El nuevo frente de batalla

 

        El alivio de Telde contrasta con la creciente tensión en otros puntos de la geografía insular. El debate sobre el uso industrial del litoral canario está más vivo que nunca.

 

     En La Aldea de San Nicolás, los anuncios de información pública para autorizar nuevas areas marinas para uso de piscifactorías han chocado con un muro de rechazo absoluto.

 

     El pleno municipal ya ha mostrado su negativa unánime, respaldado por una fuerte movilización de colectivos vecinales y ecologistas que se niegan a que su costa, conocida por su alto valor paisajístico y natural, albergue estas instalaciones de engorde.

 

      Esta colisión de intereses abre una cuestión de fondo ineludible. Por un lado, las empresas de acuicultura tienen el derecho legal a solicitar y explotar concesiones de espacios costeros bajo la normativa vigente. Por el otro, la ciudadanía se pregunta si estas actividades, por su ubicación y su potencial contaminante, pueden causar un daño irreparable al motor económico del archipiélago: el turismo.

 

La gran pregunta: ¿Es compatible la acuicultura con el sur turístico de Gran Canaria?

 

       El traslado de la actividad hacia zonas mas alejadas de la costa de Melenara y Salinetas, como son las ubicadas a la altura de Tufia o del Castillo del Romeral sitúa la polémica a las puertas de la principal zona turística de Gran Canaria. Esto plantea preguntas incómodas para los planificadores del territorio:

 

  • ¿Es compatible que el litoral frente a Playa del Inglés-Maspalomas, o la costa que va desde Patalavaca hasta Puerto de Mogán, se llene de jaulas marinas?

  • ¿Cómo afectaría la presencia de estos polígonos industriales flotantes al paisaje idílico y a la imagen de "paraíso natural" que vende el sur de Gran Canaria?

 

       El impacto visual de decenas de círculos de plástico flotando en el horizonte, sumado al temor de que las corrientes arrastren residuos orgánicos o atraigan a depredadores marinos a zonas de baño, genera un profundo rechazo en el sector hotelero y de ocio náutico.

 

       El conflicto adquiere tintes aún más dramáticos si se traslada a las islas de Fuerteventura y Lanzarote. ¿Se permitirán jaulas marinas frente a sus icónicas playas y núcleos turísticos?

 

     Esta también muy reciente la aprobación de jaulas frente a la costa de Adeje (Tenerife) que la Consejeria de Agricultura y Pesca de Canarias, que ostenta Narvay Quintero, ha desmentido que estén autorizadas sino en trámite de información pública.

 

    Para unas islas que viven de la pureza de sus aguas y de la estética de sus paisajes vírgenes, la sola posibilidad de industrializar el horizonte marino se percibe como una amenaza existencial.

 

Una "papa caliente" para el Gobierno de Canarias

 

        El Parlamento y el Gobierno autonómico se encuentran ante un dilema político y social de primer orden. En el pasado reciente, la sociedad canaria y sus instituciones mostraron un rechazo frontal y mayoritario a las prospecciones petrolíferas o a la instalación de plantas de gas flotantes en puertos y costas cercanas, argumentando el riesgo inasumible para el medio ambiente y el turismo.

 

    Bajo esa misma premisa: ¿Puede considerarse la proliferación descontrolada de jaulas de acuicultura como un riesgo equivalente para la principal industria canaria?

 

      La administración regional tiene la difícil tarea de equilibrar la necesaria diversificación económica y el crecimiento del sector de la soberanía alimentaria con la preservación del paisaje y la sostenibilidad de las aguas.

 

     Lo que está claro es que la tregua firmada en las playas de Telde no es el fin del conflicto, sino el inicio de una batalla mucho mayor por definir de quién es, y para qué debe servir, el mar de Canarias.

 

 

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.176

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.