En Las Palmas y Telde
Nuevo repunte con la banda de los encapuchados
Operativo de la Policia Nacional. Archivo Policia Nacional
Ola de delincuencia en Gran Canaria: asaltos profesionales, secuestros exprés y una preocupante inacción política
La sensación de inseguridad en las calles de Gran Canaria sigue escalando a un ritmo alarmante ante unos hechos delictivos cada vez más violentos, organizados y profesionalizados.
Los dos últimos sucesos conocidos en la isla han encendido todas las alarmas y vuelven a poner en evidencia una realidad incuestionable: la evidente ausencia de efectivos policiales en nuestras calles, por mucho que las administraciones se empeñen en maquillar las estadísticas.
Por un lado, el Centro Comercial El Mirador ha vuelto a ser el escenario de un nuevo golpe de la ya conocida "banda de los encapuchados". Se trata del sexto asalto registrado desde el pasado mes de febrero con este modus operandi contra joyerías o comercios de la isla.
En esta ocasión, el robo ha destacado por su sofisticación. Aunque la investigación aún trata de esclarecer el origen, durante el asalto se activaron cortinas de humo; la policía baraja tanto el uso de bombas de humo por parte de los delincuentes para facilitar su huida como la activación del propio sistema de seguridad de la joyería.
Pese a que las sucesivas investigaciones policiales habían logrado golpear a varios grupos criminales en los últimos meses mediante diversas detenciones, esta banda criminal demuestra estar perfectamente organizada.
El dato clave que manejan los investigadores es que las joyas robadas no están apareciendo en el mercado local ni a través de los peristas habituales de las islas. Todo apunta a una red de crimen organizado internacional, o al menos con potentes ramificaciones fuera del archipiélago, capaz de sacar la mercancía de forma inmediata.
Secuestro a plena luz del día en Telde
A la actividad de esta banda se suma otro suceso insólito y profundamente preocupante ocurrido en Telde. Un hombre fue abordado a plena luz del día en la vía pública por cuatro individuos encapuchados mientras se encontraba en el interior de su vehículo.
Los asaltantes lo inmovilizaron colocándole bridas, lo introdujeron a la fuerza en el maletero de su propio coche y lo trasladaron hasta su domicilio, donde consiguieron hacerse con un botín de 10.000 euros.
Aunque fuentes policiales apuntan a que este último caso parece estar asociado a un ajuste de cuentas entre bandas y la rápida actuación policial ya ha permitido identificar a dos de los presuntos autores —quedando uno de ellos en prisión provisional—, lo que verdaderamente estremece a la ciudadanía es el método empleado.
El uso de técnicas de secuestro exprés, con víctimas maniatadas a plena luz del día y en plena calle, denota una preocupante pérdida de respeto a la ley y la certeza por parte de los delincuentes de la nula presencia policial.
El "buenismo" y las consignas políticas frente a la realidad
Mientras los ciudadanos asisten con temor a este repunte de delincuencia organizada, los responsables políticos parecen vivir en una realidad paralela.
Es hora de criticar abiertamente la complacencia de quienes niegan lo evidente. Se hace imprescindible y urgente una actuación policial firme, reforzada y con más recursos en las calles de los municipios de la isla.
Es necesario abandonar de una vez el discurso biempensante del Gobierno y de sus cargos institucionales. Desde la Delegación del Gobierno en Canarias hasta la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, los responsables públicos se limitan a repetir, como si de un mantra se tratara, consignas falsas sobre la seguridad en las islas que ya no se creen ni ellos mismos.
Los datos y los hechos demuestran que las bandas organizadas han tomado la delantera, y la única respuesta no puede ser el silencio o la negación de la realidad.
Operativo de la Policia Nacional. Archivo Policia Nacional
La sensación de inseguridad en las calles de Gran Canaria sigue escalando a un ritmo alarmante ante unos hechos delictivos cada vez más violentos, organizados y profesionalizados.
Los dos últimos sucesos conocidos en la isla han encendido todas las alarmas y vuelven a poner en evidencia una realidad incuestionable: la evidente ausencia de efectivos policiales en nuestras calles, por mucho que las administraciones se empeñen en maquillar las estadísticas.
Por un lado, el Centro Comercial El Mirador ha vuelto a ser el escenario de un nuevo golpe de la ya conocida "banda de los encapuchados". Se trata del sexto asalto registrado desde el pasado mes de febrero con este modus operandi contra joyerías o comercios de la isla.
En esta ocasión, el robo ha destacado por su sofisticación. Aunque la investigación aún trata de esclarecer el origen, durante el asalto se activaron cortinas de humo; la policía baraja tanto el uso de bombas de humo por parte de los delincuentes para facilitar su huida como la activación del propio sistema de seguridad de la joyería.
Pese a que las sucesivas investigaciones policiales habían logrado golpear a varios grupos criminales en los últimos meses mediante diversas detenciones, esta banda criminal demuestra estar perfectamente organizada.
El dato clave que manejan los investigadores es que las joyas robadas no están apareciendo en el mercado local ni a través de los peristas habituales de las islas. Todo apunta a una red de crimen organizado internacional, o al menos con potentes ramificaciones fuera del archipiélago, capaz de sacar la mercancía de forma inmediata.
Secuestro a plena luz del día en Telde
A la actividad de esta banda se suma otro suceso insólito y profundamente preocupante ocurrido en Telde. Un hombre fue abordado a plena luz del día en la vía pública por cuatro individuos encapuchados mientras se encontraba en el interior de su vehículo.
Los asaltantes lo inmovilizaron colocándole bridas, lo introdujeron a la fuerza en el maletero de su propio coche y lo trasladaron hasta su domicilio, donde consiguieron hacerse con un botín de 10.000 euros.
Aunque fuentes policiales apuntan a que este último caso parece estar asociado a un ajuste de cuentas entre bandas y la rápida actuación policial ya ha permitido identificar a dos de los presuntos autores —quedando uno de ellos en prisión provisional—, lo que verdaderamente estremece a la ciudadanía es el método empleado.
El uso de técnicas de secuestro exprés, con víctimas maniatadas a plena luz del día y en plena calle, denota una preocupante pérdida de respeto a la ley y la certeza por parte de los delincuentes de la nula presencia policial.
El "buenismo" y las consignas políticas frente a la realidad
Mientras los ciudadanos asisten con temor a este repunte de delincuencia organizada, los responsables políticos parecen vivir en una realidad paralela.
Es hora de criticar abiertamente la complacencia de quienes niegan lo evidente. Se hace imprescindible y urgente una actuación policial firme, reforzada y con más recursos en las calles de los municipios de la isla.
Es necesario abandonar de una vez el discurso biempensante del Gobierno y de sus cargos institucionales. Desde la Delegación del Gobierno en Canarias hasta la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, los responsables públicos se limitan a repetir, como si de un mantra se tratara, consignas falsas sobre la seguridad en las islas que ya no se creen ni ellos mismos.
Los datos y los hechos demuestran que las bandas organizadas han tomado la delantera, y la única respuesta no puede ser el silencio o la negación de la realidad.





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