Artículo de Opinión
¿Cómo hemos podido llegar a esto?
Hugo Chávez y Fidel Castro.
Día tras día y casi cada vez que actualizamos la pantalla del ordenador o del móvil, vemos sin mayor asombro o escándalo como aflora un nuevo caso de corrupción, unos presuntos y otros ya condenados, o de trapacería política gubernamental. Nos lo están diciendo los exiliados políticos de Cuba o Venezuela cuando nos advierten que “venimos del futuro”, es decir “esto ya lo hemos vivido nosotros antes”.
Los que ya tenemos una cierta edad, podemos recordar como mintieron Fidel Castro y Hugo Chávez a sus poblaciones para llegar al poder. La gente bienpensante, que probablemente sea la mayor parte, cuando les advertían del peligro del avance del comunismo en sus países clamaban convencidos: “aquí, eso no puede pasar”... Pero sin embargo, pasó y sin que pudieran dar marcha atrás. Decenas de años transcurridos atestigüen el horror y las tiranías que están aún soportando.
Reflexionando sobre esto, me ha venido a la mente el recuerdo de una escena de gran contenido histórico, de la película “¿Vencedores o vencidos?” del año 1961 sobre los juicios de Nuremberg. Cerca del final, cuando ya se han dictado las condenas y se disuelve el tribunal internacional, el Dr. Ernst Janning (juez del Tribunal Supremo Nazi acusado y condenado, interpretado por Burt Lancaster), pide hablar en su celda con el Magistrado Jefe del tribunal que lo condenó, el estadounidense Dan Haywood (interpretado por Spencer Tracy).
Y en ese diálogo, al menos a mí, me sorprendieron dos cosas. La primera fue el que como juristas que eran ambos, el Dr. Ernst Janning no sólo acataba la sentencia dictada sino que la consideraba justa. La segunda cuestión es una pregunta retórica que le hace el alemán al estadounidense:
-
¿Cómo pudimos nosotros, jueces del Tribunal Supremo, llegar a esa situación de degradación de la justicia?
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Pues, le responde Dan Haywood, a esta situación se llegó después de la primera vez que se condenó a una persona sabiendo que era inocente.
Vemos con estupor creciente, que en el Parlamento el Gobierno aprueba normas con el apoyo de declarados enemigos de España, como son los socios bilduerarras y golpistas del Dr. Sánchez, o cómo la PSOE intenta colar en decretos ómnibus y similares cosas que no podría aprobar de otra manera por ser o puro sectarismo o ir contra el sentido común de los españoles, al parecer no del de sus señorías, soñoríos y señories. También vemos cómo el Gobierno del Dr. Sánchez reitera incumplimientos constitucionales sin que ello tenga la menor repercusión. Recuérdese como fueron fueron declarados inconstitucionales por el TC los reiterados decretos del estado de alarma. O la no presentación de los Presupuestos Generales del Estado, con tomadura de pelo incluida.
Y ya como gota de la indignidad, la foto del Dr. Sánchez riendo a mandíbula batiente, con su bancada aplaudiendo entusiasmada para “celebrar” haber perdido la votación en la que se solicitaba a Su Sanchidad, la convocatoria adelantada de elecciones. ¿Qué más ignominias e insultos a la democracia tendremos que soportar? Toda esta degeneración de la democracia y el asalto descarado a todas las instituciones del Estado, nos interpela a los ciudadanos, a los que nos quieren convertir en siervos, pero en particular a nuestros representantes, tanto del PP como de la PSOE a los que creo que es ahora muy oportuno recordarles la famosa y profética frase de Winston Churchill, “Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra, elegisteis el deshonor y tendréis la guerra”.
Como ya conocemos los andares de la perrita y cómo se intenta destruir los argumentos con banales cortinas de humo, cuando se dice en este contexto “tendréis la guerra”, no hace referencia a tomar las armas, sino a perder la posibilidad de alternancia en el poder con la ayuda de torticeras normas que aprueban ilegítimas mayorías, por muy legales que sean. Y si no, como dijo Zapatero en su día, ¡esto lo arregla Pumpido!
José Fco. Fernández Belda
Hugo Chávez y Fidel Castro.
Día tras día y casi cada vez que actualizamos la pantalla del ordenador o del móvil, vemos sin mayor asombro o escándalo como aflora un nuevo caso de corrupción, unos presuntos y otros ya condenados, o de trapacería política gubernamental. Nos lo están diciendo los exiliados políticos de Cuba o Venezuela cuando nos advierten que “venimos del futuro”, es decir “esto ya lo hemos vivido nosotros antes”.
Los que ya tenemos una cierta edad, podemos recordar como mintieron Fidel Castro y Hugo Chávez a sus poblaciones para llegar al poder. La gente bienpensante, que probablemente sea la mayor parte, cuando les advertían del peligro del avance del comunismo en sus países clamaban convencidos: “aquí, eso no puede pasar”... Pero sin embargo, pasó y sin que pudieran dar marcha atrás. Decenas de años transcurridos atestigüen el horror y las tiranías que están aún soportando.
Reflexionando sobre esto, me ha venido a la mente el recuerdo de una escena de gran contenido histórico, de la película “¿Vencedores o vencidos?” del año 1961 sobre los juicios de Nuremberg. Cerca del final, cuando ya se han dictado las condenas y se disuelve el tribunal internacional, el Dr. Ernst Janning (juez del Tribunal Supremo Nazi acusado y condenado, interpretado por Burt Lancaster), pide hablar en su celda con el Magistrado Jefe del tribunal que lo condenó, el estadounidense Dan Haywood (interpretado por Spencer Tracy).
Y en ese diálogo, al menos a mí, me sorprendieron dos cosas. La primera fue el que como juristas que eran ambos, el Dr. Ernst Janning no sólo acataba la sentencia dictada sino que la consideraba justa. La segunda cuestión es una pregunta retórica que le hace el alemán al estadounidense:
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¿Cómo pudimos nosotros, jueces del Tribunal Supremo, llegar a esa situación de degradación de la justicia?
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Pues, le responde Dan Haywood, a esta situación se llegó después de la primera vez que se condenó a una persona sabiendo que era inocente.
Vemos con estupor creciente, que en el Parlamento el Gobierno aprueba normas con el apoyo de declarados enemigos de España, como son los socios bilduerarras y golpistas del Dr. Sánchez, o cómo la PSOE intenta colar en decretos ómnibus y similares cosas que no podría aprobar de otra manera por ser o puro sectarismo o ir contra el sentido común de los españoles, al parecer no del de sus señorías, soñoríos y señories. También vemos cómo el Gobierno del Dr. Sánchez reitera incumplimientos constitucionales sin que ello tenga la menor repercusión. Recuérdese como fueron fueron declarados inconstitucionales por el TC los reiterados decretos del estado de alarma. O la no presentación de los Presupuestos Generales del Estado, con tomadura de pelo incluida.
Y ya como gota de la indignidad, la foto del Dr. Sánchez riendo a mandíbula batiente, con su bancada aplaudiendo entusiasmada para “celebrar” haber perdido la votación en la que se solicitaba a Su Sanchidad, la convocatoria adelantada de elecciones. ¿Qué más ignominias e insultos a la democracia tendremos que soportar? Toda esta degeneración de la democracia y el asalto descarado a todas las instituciones del Estado, nos interpela a los ciudadanos, a los que nos quieren convertir en siervos, pero en particular a nuestros representantes, tanto del PP como de la PSOE a los que creo que es ahora muy oportuno recordarles la famosa y profética frase de Winston Churchill, “Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra, elegisteis el deshonor y tendréis la guerra”.
Como ya conocemos los andares de la perrita y cómo se intenta destruir los argumentos con banales cortinas de humo, cuando se dice en este contexto “tendréis la guerra”, no hace referencia a tomar las armas, sino a perder la posibilidad de alternancia en el poder con la ayuda de torticeras normas que aprueban ilegítimas mayorías, por muy legales que sean. Y si no, como dijo Zapatero en su día, ¡esto lo arregla Pumpido!
José Fco. Fernández Belda







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