Desde 1976
50 Años con pasión y asfalto del Rally Ciudad de Telde
Fin del Rally en el centro de Telde. Foto Jalonso
Bodas de Oro que lo convierten en el 2º mas longevo de la isla, sólo por detrás del Rally Gran Canaria nacido en 1962.
Hay eventos deportivos que trascienden la mera competición para convertirse en parte del patrimonio emocional de un pueblo. El Rally Ciudad de Telde es, sin duda, uno de ellos.
La mítica prueba grancanaria alcanza su 50º aniversario, consolidándose como una de las citas más longevas, respetadas y pasionales del automovilismo en el archipiélago canario. Medio siglo de historia forjada entre el rugido de los motores, el inconfundible olor a neumático quemado y el calor asfixiante de sus cunetas.
Desde que arrancara su andadura allá por la década de los setenta, el "Telde" ha sido testigo de la evolución del motor en Canarias. Por sus tramos han desfilado las monturas más legendarias de cada época y los pilotos que hoy forman las páginas de oro de nuestro automovilismo.
Hablar de Telde es hablar de afición indomable, de una organización (comandada por el club DGJ Sport Team) que ha sabido sortear mil y una crisis, y de tramos cronometrados que quitan el hipo.
Un recorrido histórico para una edición única
Para conmemorar estas cincuenta ediciones, la organización diseñó un itinerario especial de diez tramos cronometrados y cerca de 86 kilómetros contra el reloj, valedero para el Campeonato de Canarias de Rallies de Asfalto (CCRA).
La fiesta del motor arrancó desde su epicentro tradicional en el barrio de San Juan, regalando a los aficionados un espectacular tramo nocturno de apertura (el TC1 "Ciudad de Telde - 50 Aniversario").
El plato fuerte se sirvió al día siguiente con especiales que forman parte del ADN del motor insular: la exigente bajada y subida de Los Picos – Las Vegas, el vertiginoso paso por Los Moriscos – Ojos de Garza y, cómo no, el templo del automovilismo canario, la icónica e infernal Era del Cardón, un tramo donde el calor del asfalto rivaliza con la pasión de miles de aficionados agolpados en sus laderas.
Toñi Ponce y el legado de los grandes
Si hay un nombre propio indisolublemente ligado a la historia de este rally, ese es el de Toñi Ponce. El piloto más laureado en la historia de la prueba —con nada menos que nueve victorias en su palmarés y 30 participaciones desde su debut en 1980— escenificó el relevo generacional en esta edición de las bodas de oro.
Ponce cedió el testigo y el volante de su competitivo Hyundai i20 R5 a Raúl Quesada, demostrando que el legado del automovilismo teldense sigue vivo, pero se transforma con los nuevos tiempos.
El cierre de la carrera nos dejó un desenlace de infarto, con Enrique Cruz alzándose con el triunfo tras un final histórico que mantiene en todo lo alto las espadas del campeonato regional.
Más que una carrera, una seña de identidad
Llegar a las 50 ediciones no es tarea fácil para ninguna organización. Detrás de cada coche que toma la salida hay meses de trabajo invisible, de negociaciones institucionales, de voluntarios pasando frío y calor en las carreteras y de patrocinadores apostando por el deporte local.
El Rally Ciudad de Telde ha demostrado que, a pesar de los cambios de normativas, de las crisis económicas y del paso del tiempo, conserva intacta su esencia.
Medio siglo después, la ciudad de los faycanes se sigue paralizando cada año para mirar hacia sus montañas, demostrando que el automovilismo en Canarias no es una simple afición: es una auténtica religión. Que ruede el crono por cincuenta años más.
Fin del Rally en el centro de Telde. Foto Jalonso
Hay eventos deportivos que trascienden la mera competición para convertirse en parte del patrimonio emocional de un pueblo. El Rally Ciudad de Telde es, sin duda, uno de ellos.
La mítica prueba grancanaria alcanza su 50º aniversario, consolidándose como una de las citas más longevas, respetadas y pasionales del automovilismo en el archipiélago canario. Medio siglo de historia forjada entre el rugido de los motores, el inconfundible olor a neumático quemado y el calor asfixiante de sus cunetas.
Desde que arrancara su andadura allá por la década de los setenta, el "Telde" ha sido testigo de la evolución del motor en Canarias. Por sus tramos han desfilado las monturas más legendarias de cada época y los pilotos que hoy forman las páginas de oro de nuestro automovilismo.
Hablar de Telde es hablar de afición indomable, de una organización (comandada por el club DGJ Sport Team) que ha sabido sortear mil y una crisis, y de tramos cronometrados que quitan el hipo.
Un recorrido histórico para una edición única
Para conmemorar estas cincuenta ediciones, la organización diseñó un itinerario especial de diez tramos cronometrados y cerca de 86 kilómetros contra el reloj, valedero para el Campeonato de Canarias de Rallies de Asfalto (CCRA).
La fiesta del motor arrancó desde su epicentro tradicional en el barrio de San Juan, regalando a los aficionados un espectacular tramo nocturno de apertura (el TC1 "Ciudad de Telde - 50 Aniversario").
El plato fuerte se sirvió al día siguiente con especiales que forman parte del ADN del motor insular: la exigente bajada y subida de Los Picos – Las Vegas, el vertiginoso paso por Los Moriscos – Ojos de Garza y, cómo no, el templo del automovilismo canario, la icónica e infernal Era del Cardón, un tramo donde el calor del asfalto rivaliza con la pasión de miles de aficionados agolpados en sus laderas.
Toñi Ponce y el legado de los grandes
Si hay un nombre propio indisolublemente ligado a la historia de este rally, ese es el de Toñi Ponce. El piloto más laureado en la historia de la prueba —con nada menos que nueve victorias en su palmarés y 30 participaciones desde su debut en 1980— escenificó el relevo generacional en esta edición de las bodas de oro.
Ponce cedió el testigo y el volante de su competitivo Hyundai i20 R5 a Raúl Quesada, demostrando que el legado del automovilismo teldense sigue vivo, pero se transforma con los nuevos tiempos.
El cierre de la carrera nos dejó un desenlace de infarto, con Enrique Cruz alzándose con el triunfo tras un final histórico que mantiene en todo lo alto las espadas del campeonato regional.
Más que una carrera, una seña de identidad
Llegar a las 50 ediciones no es tarea fácil para ninguna organización. Detrás de cada coche que toma la salida hay meses de trabajo invisible, de negociaciones institucionales, de voluntarios pasando frío y calor en las carreteras y de patrocinadores apostando por el deporte local.
El Rally Ciudad de Telde ha demostrado que, a pesar de los cambios de normativas, de las crisis económicas y del paso del tiempo, conserva intacta su esencia.
Medio siglo después, la ciudad de los faycanes se sigue paralizando cada año para mirar hacia sus montañas, demostrando que el automovilismo en Canarias no es una simple afición: es una auténtica religión. Que ruede el crono por cincuenta años más.








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