Explicaciones tardías y confusas
El silencio de los cardones e indiferencia ante las quejas
El Grupo de gobierno de Telde se enreda ante el clamor vecinal por el cardonicidio reiterado en la rotonda de El Roque y Pinocho
El paisaje de Telde está perdiendo su identidad a golpe de motosierra y poda radical, mientras el grupo de gobierno parece haber optado por la técnica de esperar a que pase el temporal.
Lo vivido recientemente en la rotonda de El Roque y en el Parque Pinocho no es un hecho aislado; es el segundo episodio de un auténtico estropicio medioambiental —un arboricidio en toda regla— que ya tuvo su funesto prólogo en Salinetas.
La indignación vecinal no es gratuita. La reiteración de estas actuaciones agresivas contra los cardonales y el patrimonio vegetal del municipio ha encendido una mecha de protesta ciudadana que crece día a día. Lo que colma el vaso no es solo el daño estético y ecológico, sino el incomprensible y espeso silencio previo antes de acometer estas actuaciones y a pesar e la reincidencia, la nota urgente de Parques y Jardines de riesgo de caida sobre la via y seguridad del tráfico, resulta confusa y todavía mas inconcebible que este tema no se hiciera público y se advirtiera publicamente de la necesidad de la tala de los cardones.
Resulta extraño el argumentario, ya que la tala es tan extensa y desproporcionada que excede totalmente de una actuación para evitar caidas. Parece que no se contempló ninguna alternativa ni de ayudar con soportes a los cardones afectados o reducción del tamaño. El resultado es devastación de la rotonda.
Además, el incidente anterior en Salinetas hubo otra actuación desproporcionada no se ha dicho nada al respecto, y no le es de aplicación el mismo criterio, que ahora de forma urgente y celerísima se sale a apagar el fuego de la indignación vecinal.
Resulta sangrante comparar la parsimonia y el mutismo del gobierno local de Telde con la hiperactividad política que esos mismos partidos despliegan en otros escenarios. Mientras aquí los vecinos exigen explicaciones en la calle por la mutilación de su entorno, el Partido Popular (PP) y la alcaldía no tardaron ni un segundo en salir en tromba a desmentir, de forma fulminante, los bulos sobre el supuesto cierre del Centro Ocupacional de Jerez.
Para las batallas de relato político y el desgaste partidista sí hay reflejos y comunicados urgentes. Para dar la cara ante los teldenses que ven cómo se destruyen sus zonas verdes, solo hay vacío im propio del Grupo de Gobierno ante el segundo arboricidio de cardonales en Telde.
En medio de este fuego cruzado de silencios y ruidos, la posición de Más por Telde (MxT) resulta especialmente incómoda y confusa. El Centro Ocupacional de Jerez entra teóricamente en el área de la Concejalía de Educación, bajo su responsabilidad directa. Sin embargo, nadie sabe a ciencia cierta qué postura defiende MxT en el Centro Ocupacional de Jerez, cuya defensa corrió directamente a manos del alcalde y del PP.
En el caso del cardonicidio municipal no se escucha defender su gestión en el plano social, pero tampoco se les oye mediar o censurar el despropósito medioambiental que ejecutan sus socios de gobierno. Si los socios responden y las áreas responsables callan, se crea confusión y desconfianza.
La nota de prensa de Parques y Jardines (gestionada por MXT) resultó tardía, confusa e ineficaz para calmar las protestas e indignación vecinal con sus cardonales.
No resulta creible, que el riesgo de caida de estos ejemplares de cardonales fuera ni tan súbito ni tan inminente y tampoco que la solución fuera directa y radical: Tala salvaje e inflexible.
Donde ha quedado el dialogo, la transparencia y la participación ciudadana. Mientras todo el mundo alaba el retraso en la urbanización Arauz hasta que se salven o capturen todos los lagartos del lugar; en cambio con los cardones, no hay tregua ni parlamento.
La gestión pública moderna no se puede basar en la política de los hechos consumados. Como mínimo, el Ayuntamiento de Telde debió haber informado previamente a los vecinos de la necesidad (si es que existía alguna justificación técnica real, que está por ver) de acometer tales podas en El Roque y Parque Pinocho. Y si decidieron actuar por las bravas, lo lógico, lo transparente y lo democrático habría sido salir previamente con los informes alertando de la gravedad e inminencia de la situación.

El paisaje de Telde está perdiendo su identidad a golpe de motosierra y poda radical, mientras el grupo de gobierno parece haber optado por la técnica de esperar a que pase el temporal.
Lo vivido recientemente en la rotonda de El Roque y en el Parque Pinocho no es un hecho aislado; es el segundo episodio de un auténtico estropicio medioambiental —un arboricidio en toda regla— que ya tuvo su funesto prólogo en Salinetas.
La indignación vecinal no es gratuita. La reiteración de estas actuaciones agresivas contra los cardonales y el patrimonio vegetal del municipio ha encendido una mecha de protesta ciudadana que crece día a día. Lo que colma el vaso no es solo el daño estético y ecológico, sino el incomprensible y espeso silencio previo antes de acometer estas actuaciones y a pesar e la reincidencia, la nota urgente de Parques y Jardines de riesgo de caida sobre la via y seguridad del tráfico, resulta confusa y todavía mas inconcebible que este tema no se hiciera público y se advirtiera publicamente de la necesidad de la tala de los cardones.
Resulta extraño el argumentario, ya que la tala es tan extensa y desproporcionada que excede totalmente de una actuación para evitar caidas. Parece que no se contempló ninguna alternativa ni de ayudar con soportes a los cardones afectados o reducción del tamaño. El resultado es devastación de la rotonda.
Además, el incidente anterior en Salinetas hubo otra actuación desproporcionada no se ha dicho nada al respecto, y no le es de aplicación el mismo criterio, que ahora de forma urgente y celerísima se sale a apagar el fuego de la indignación vecinal.
Resulta sangrante comparar la parsimonia y el mutismo del gobierno local de Telde con la hiperactividad política que esos mismos partidos despliegan en otros escenarios. Mientras aquí los vecinos exigen explicaciones en la calle por la mutilación de su entorno, el Partido Popular (PP) y la alcaldía no tardaron ni un segundo en salir en tromba a desmentir, de forma fulminante, los bulos sobre el supuesto cierre del Centro Ocupacional de Jerez.
Para las batallas de relato político y el desgaste partidista sí hay reflejos y comunicados urgentes. Para dar la cara ante los teldenses que ven cómo se destruyen sus zonas verdes, solo hay vacío im propio del Grupo de Gobierno ante el segundo arboricidio de cardonales en Telde.
En medio de este fuego cruzado de silencios y ruidos, la posición de Más por Telde (MxT) resulta especialmente incómoda y confusa. El Centro Ocupacional de Jerez entra teóricamente en el área de la Concejalía de Educación, bajo su responsabilidad directa. Sin embargo, nadie sabe a ciencia cierta qué postura defiende MxT en el Centro Ocupacional de Jerez, cuya defensa corrió directamente a manos del alcalde y del PP.
En el caso del cardonicidio municipal no se escucha defender su gestión en el plano social, pero tampoco se les oye mediar o censurar el despropósito medioambiental que ejecutan sus socios de gobierno. Si los socios responden y las áreas responsables callan, se crea confusión y desconfianza.
La nota de prensa de Parques y Jardines (gestionada por MXT) resultó tardía, confusa e ineficaz para calmar las protestas e indignación vecinal con sus cardonales.
No resulta creible, que el riesgo de caida de estos ejemplares de cardonales fuera ni tan súbito ni tan inminente y tampoco que la solución fuera directa y radical: Tala salvaje e inflexible.
Donde ha quedado el dialogo, la transparencia y la participación ciudadana. Mientras todo el mundo alaba el retraso en la urbanización Arauz hasta que se salven o capturen todos los lagartos del lugar; en cambio con los cardones, no hay tregua ni parlamento.
La gestión pública moderna no se puede basar en la política de los hechos consumados. Como mínimo, el Ayuntamiento de Telde debió haber informado previamente a los vecinos de la necesidad (si es que existía alguna justificación técnica real, que está por ver) de acometer tales podas en El Roque y Parque Pinocho. Y si decidieron actuar por las bravas, lo lógico, lo transparente y lo democrático habría sido salir previamente con los informes alertando de la gravedad e inminencia de la situación.






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