Indicios de Banda Organizada
Nuevo asalto en Las Terrazas por 4 encapuchados
Se reabre la alarma ante la presencia de crimen organizado en el eje Telde_Las Palmas que ejerce violencia,extorsión y criménes a la luz del dia
TELDE. – Un nuevo golpe criminal ha sacudido los cimientos de la seguridad comercial en Gran Canaria. Cuatro individuos encapuchados asaltaron con extrema violencia y rapidez una conocida joyería ubicada en el Centro Comercial Las Terrazas, situado estratégicamente junto a la autovía GC-1 en el municipio de Telde.
El modus operandi empleado por la banda, caracterizado por una precisión quirúrgica en las vías de escape y una total frialdad, no es un hecho aislado: es el último eslabón de una inquietante cadena de asaltos que padece la isla y que apunta con fuerza hacia una estructura de crimen organizado asentada en la zona.
La geografía del delito traza una línea roja inequívoca. Apenas a 500 metros de distancia de este último suceso, cruzando la frontera municipal hacia el término de Las Palmas de Gran Canaria, se registró en abril de 2025 otro violento asalto de idénticas características contra la joyería del Centro Comercial El Mirador.
Ambos complejos, conectados directamente por la principal arteria circulatoria de la isla, se han convertido en el objetivo preferente de bandas que aprovechan la altísima afluencia y las inmediatas conexiones viarias para perpetrar los robos y desaparecer en cuestión de minutos.
El eje de la costa: un mapa operativo bajo sospecha
Para los investigadores, el mapa de operaciones de estos grupos encapuchados dibuja un preocupante perímetro que engloba el eje costero y comercial que une el municipio de Telde con el sur de la capital grancanaria.
Esta franja incluye puntos calientes tradicionales como Jinámar, Las Terrazas, El Mirador, Playa del Hombre y el populoso barrio de Las Remudas. Es en este último núcleo donde saltaron todas las alarmas policiales tras un incidente sin precedentes: un insólito comando integrado por hasta 16 individuos encapuchados asaltó y destrozó por completo el salón recreativo o de otros 3 encapuchados que asaltaron el Bazar La Ovejita en San Juan (Telde) pequeño bazar local.
El desproporcionado despliegue de fuerza —dieciséis hombres armados con martillos para desvalijar un comercio menor— aleja por completo la hipótesis del delincuente común o de oportunidad.
Expertos en seguridad consultados coinciden en señalar que este tipo de acciones vandálicas masivas representan un síntoma inequívoco y muy peligroso de actividades de organizaciones complejas: las líneas de investigación principales apuntan a severas campañas de extorsión (la coacción mafiosa para exigir el pago de "protección" a los pequeños comerciantes del barrio) o a violentos ajustes de cuentas vinculados de forma directa al narcotráfico y control del territorio.
Antecedentes de extrema gravedad: Tortura en Playa del Hombre La violencia de esta ola delictiva alcanzó su cota más dramática durante el asalto a un chalet residencial en la zona costera de Playa del Hombre. En aquella ocasión, un grupo de encapuchados no dudó en emplear la violencia física extrema y métodos de tortura contra el propietario de la vivienda, todo ello perpetrado de manera despiadada delante de su esposa e hijo con el único fin de sustraer cajas fuertes y objetos de valor.
Sangre a la luz del día y una pregunta obligada
A esta atmósfera de asaltos patrimoniales masivos se le suma un repunte de violencia explícita con armas de fuego y blancas en el propio entramado urbano de Telde.
La ciudadanía aún recuerda con pavor los tiroteos y asesinatos acaecidos a plena luz del día en el barrio de Las Longueras, así como los brutales apuñalamientos mortales registrados en el céntrico Parque Arnao. Estos episodios en el espacio público evidencian que el umbral del miedo de las bandas organizadas locales ha desaparecido por completo frente a la presencia policial ordinaria.
Ante tal cúmulo de evidencias conexas en el tiempo y el espacio, la pregunta en los despachos policiales y entre los colectivos vecinales resulta obligada: ¿Existe un grupo criminal perfectamente estructurado, armado y ramificado que controla de forma sistemática el eje Telde-Las Palmas?
Las Terrazas, El Mirador, Las Remudas y Playa del Hombre comparten no solo proximidad geográfica, sino un alarmante patrón de impunidad armada que sobrepasa por mucho la delincuencia común.
Mientras las fuerzas de seguridad del Estado redoblan los esfuerzos de inteligencia y patrullaje en los accesos de la GC-1, el sector empresarial y los residentes de las zonas afectadas exigen una intervención integral inmediata. La desarticulación de las cúpulas de esta presunta mafia local se ha convertido en una prioridad absoluta antes de que el control territorial de este corredor sea irreversible.

TELDE. – Un nuevo golpe criminal ha sacudido los cimientos de la seguridad comercial en Gran Canaria. Cuatro individuos encapuchados asaltaron con extrema violencia y rapidez una conocida joyería ubicada en el Centro Comercial Las Terrazas, situado estratégicamente junto a la autovía GC-1 en el municipio de Telde.
El modus operandi empleado por la banda, caracterizado por una precisión quirúrgica en las vías de escape y una total frialdad, no es un hecho aislado: es el último eslabón de una inquietante cadena de asaltos que padece la isla y que apunta con fuerza hacia una estructura de crimen organizado asentada en la zona.
La geografía del delito traza una línea roja inequívoca. Apenas a 500 metros de distancia de este último suceso, cruzando la frontera municipal hacia el término de Las Palmas de Gran Canaria, se registró en abril de 2025 otro violento asalto de idénticas características contra la joyería del Centro Comercial El Mirador.
Ambos complejos, conectados directamente por la principal arteria circulatoria de la isla, se han convertido en el objetivo preferente de bandas que aprovechan la altísima afluencia y las inmediatas conexiones viarias para perpetrar los robos y desaparecer en cuestión de minutos.
El eje de la costa: un mapa operativo bajo sospecha
Para los investigadores, el mapa de operaciones de estos grupos encapuchados dibuja un preocupante perímetro que engloba el eje costero y comercial que une el municipio de Telde con el sur de la capital grancanaria.
Esta franja incluye puntos calientes tradicionales como Jinámar, Las Terrazas, El Mirador, Playa del Hombre y el populoso barrio de Las Remudas. Es en este último núcleo donde saltaron todas las alarmas policiales tras un incidente sin precedentes: un insólito comando integrado por hasta 16 individuos encapuchados asaltó y destrozó por completo el salón recreativo o de otros 3 encapuchados que asaltaron el Bazar La Ovejita en San Juan (Telde) pequeño bazar local.
El desproporcionado despliegue de fuerza —dieciséis hombres armados con martillos para desvalijar un comercio menor— aleja por completo la hipótesis del delincuente común o de oportunidad.
Expertos en seguridad consultados coinciden en señalar que este tipo de acciones vandálicas masivas representan un síntoma inequívoco y muy peligroso de actividades de organizaciones complejas: las líneas de investigación principales apuntan a severas campañas de extorsión (la coacción mafiosa para exigir el pago de "protección" a los pequeños comerciantes del barrio) o a violentos ajustes de cuentas vinculados de forma directa al narcotráfico y control del territorio.
Antecedentes de extrema gravedad: Tortura en Playa del Hombre La violencia de esta ola delictiva alcanzó su cota más dramática durante el asalto a un chalet residencial en la zona costera de Playa del Hombre. En aquella ocasión, un grupo de encapuchados no dudó en emplear la violencia física extrema y métodos de tortura contra el propietario de la vivienda, todo ello perpetrado de manera despiadada delante de su esposa e hijo con el único fin de sustraer cajas fuertes y objetos de valor.
Sangre a la luz del día y una pregunta obligada
A esta atmósfera de asaltos patrimoniales masivos se le suma un repunte de violencia explícita con armas de fuego y blancas en el propio entramado urbano de Telde.
La ciudadanía aún recuerda con pavor los tiroteos y asesinatos acaecidos a plena luz del día en el barrio de Las Longueras, así como los brutales apuñalamientos mortales registrados en el céntrico Parque Arnao. Estos episodios en el espacio público evidencian que el umbral del miedo de las bandas organizadas locales ha desaparecido por completo frente a la presencia policial ordinaria.
Ante tal cúmulo de evidencias conexas en el tiempo y el espacio, la pregunta en los despachos policiales y entre los colectivos vecinales resulta obligada: ¿Existe un grupo criminal perfectamente estructurado, armado y ramificado que controla de forma sistemática el eje Telde-Las Palmas?
Las Terrazas, El Mirador, Las Remudas y Playa del Hombre comparten no solo proximidad geográfica, sino un alarmante patrón de impunidad armada que sobrepasa por mucho la delincuencia común.
Mientras las fuerzas de seguridad del Estado redoblan los esfuerzos de inteligencia y patrullaje en los accesos de la GC-1, el sector empresarial y los residentes de las zonas afectadas exigen una intervención integral inmediata. La desarticulación de las cúpulas de esta presunta mafia local se ha convertido en una prioridad absoluta antes de que el control territorial de este corredor sea irreversible.






Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.242