El cuento del milagro económico
Canarias de record turístico a lider en pobres y peor salario
Parque Santa Catalina LPGC. Foto Jmoreno
15 miillones turistas y 24.500 millones de ingresos no sirven para que tengamos peores salarios de España y mas pobres (1 de cada 3).
Los datos oficiales son claros y hablan por sí solos, pero la lectura de las cifras macroeconómicas del turismo en Canarias se leen en los despachos oficiales con la euforia de quien bate un récord olímpico.
Los datos definitivos de cierre del pasado año 2025 no dejan lugar a dudas: el archipiélago se ha consolidado como una auténtica máquina de facturar, registrando unos ingresos turísticos históricos que superaron los 24.500 millones de euros gracias a la llegada de 15,7 millones de visitantes internacionales.
Las islas son, por derecho propio, la segunda comunidad autónoma de España que más riqueza inyecta al país a través de la industria del sol y la playa.
Sin embargo, cuando se miran también los datos oficiales con los indicadores sociales del territorio que sostiene esa industria, el "milagro" se desmorona. Canarias ofrece hoy una de las paradojas más sangrantes y brutales de la Europa del siglo XXI: somos una potencia turística rica habitada por ciudadanos cada vez más empobrecidos.
Dos realidades en un mismo territorio.
Mientras el dinero entra a esuertas por las terminales de los aeropuertos, la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) y el Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúan a Canarias como la quinta comunidad autónoma con mayor tasa de pobreza y exclusión social (Tasa AROPE), alcanzando un alarmante 31,2%.
La traducción es demoledora: casi uno de cada tres residentes en las islas vive en el alambre del riesgo social, no llega a fin de mes, sufre carencia material severa o habita en hogares con baja intensidad de empleo.
¿Cómo es posible que una región que genera más de 24.500 millones de euros anuales solo a través del turismo tenga atrapada a casi un tercio de su población en los márgenes de la precariedad?
La respuesta corta y oficial suele culpar a la inflación o a la lejanía. La respuesta larga y real se encuentra en las nóminas.
El salario canario no sale del vagón de cola
Para entender por qué la riqueza del turismo esquiva los hogares de los trabajadores canarios, hay que acudir a la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE. Los datos oficiales confirman que la brecha salarial de Canarias con el resto del territorio nacional no solo no se cierra, sino que se cronifica de manera estructural.
-
La brecha con la media estatal: Mientras que el salario medio en España se sitúa en torno a los 2.250 euros brutos al mes, el salario medio en Canarias apenas logra rozar los 1.930 euros brutos. Esto supone que un trabajador en el archipiélago percibe, de media, unos 320 euros menos al mes (casi un 15% menos) que la media de sus compatriotas por realizar la misma jornada laboral.
-
A la cola de España: Los datos oficiales ratifican que Canarias sigue anclada en los puestos de cabeza de los salarios más bajos de todo el país, disputándose históricamente los últimos tres asientos del vagón de cola junto a Extremadura y la Región de Murcia. Una posición de sumisión salarial que resulta incomprensible si se compara con los márgenes de beneficio y los precios por habitación que se manejan en el sector hotelero isleño.
Pobreza laboral: El drama actual ya no es el desempleo estructural. El nuevo fenómeno que denuncian los trabajadores de los servicios en las islas es que tener un trabajo ya no te saca de la pobreza. Con un sueldo medio mermado y concentrado en torno al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), el asalariado canario es hoy un "pobre con nómina".
El "impuesto oculto" de vivir en Canarias
El panorama de salarios de miseria se vuelve insostenible cuando lo enfrentamos al coste de la vida en cualquiera de las islas.
El trabajador de Las Palmas o de Tenerife cobra un 15% menos que la media, pero paga la cesta de la compra más cara del país (con subidas del 12% en alimentación y el 14,6% en la papa) y sufre una crisis para encontrar vivienda sin precedentes, donde el precio del alquiler y de la vivienda se ha encarecido a niveles de capital europea debido, precisamente, a la presión del mercado turístico y residencial extranjero.
Todavía recordamos cuando la integración europea, que el entonces Presidente español Felipe Gonzalez exigió a la Unión Europea para evitar la europa de dos velocidades, o una rica y otra pobre.
El tiempo transcurrido en Canarias, acredita las mejorías en todo tipo parámeros desde infraestructuras y desarrollo económico, pero no podemo decir lo mismo respecto a la pobreza y los salarios de los isleños.
El modelo económico actual en las islas es un verdadero fonil o embudo invertido: ancho para absorber los beneficios que genera el territorio, pero estrecho y rígido a la hora de repartirlos entre quienes ponen la fuerza de trabajo, limpian las habitaciones, sirven las mesas o transportan a los millones de visitantes.
Sufrimos la demagogia de los partidos políticos, todos ellos llenándose la boca con la redistribución de la riqueza para no dejar a nadie detrás. Sin embargo, la verdadera redistribución de la riqueza es a través de los salarios y no de las politicas de los gobiernos.
Lo que garantiza el desarrollo es que tanto ingreso de nuestra industria túristica tiene que subir los salarios por encima de la media nacional, para que podamos salir del vagón de cola y acercarnos a la media de España.
No sirve de nada para salir de la pobreza y la precariedad, que nuestro turismo se sostenga con precios bajos y llegada masiva, al mismo tiempo que la mano de obra es poco cualificada y salarios minimos o bajos.
Se debe romper ese ciclo, o estamos perdidos de cara al futuro. La pobreza seguirá subiendo, y con ello, la brecha social será insalvable.
Mientras el Gobierno de turno siga aplaudiendo los balances de resultados de las patronales y celebrando el aumento de las ayudas sociales como si fueran un logro, las islas seguirán sumidas en su propia esquizofrenia económica: ser una colonia de vacaciones de lujo para media Europa levantada sobre las espaldas de una sociedad empobrecida.
Parque Santa Catalina LPGC. Foto Jmoreno
Los datos oficiales son claros y hablan por sí solos, pero la lectura de las cifras macroeconómicas del turismo en Canarias se leen en los despachos oficiales con la euforia de quien bate un récord olímpico.
Los datos definitivos de cierre del pasado año 2025 no dejan lugar a dudas: el archipiélago se ha consolidado como una auténtica máquina de facturar, registrando unos ingresos turísticos históricos que superaron los 24.500 millones de euros gracias a la llegada de 15,7 millones de visitantes internacionales.
Las islas son, por derecho propio, la segunda comunidad autónoma de España que más riqueza inyecta al país a través de la industria del sol y la playa.
Sin embargo, cuando se miran también los datos oficiales con los indicadores sociales del territorio que sostiene esa industria, el "milagro" se desmorona. Canarias ofrece hoy una de las paradojas más sangrantes y brutales de la Europa del siglo XXI: somos una potencia turística rica habitada por ciudadanos cada vez más empobrecidos.
Dos realidades en un mismo territorio.
Mientras el dinero entra a esuertas por las terminales de los aeropuertos, la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) y el Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúan a Canarias como la quinta comunidad autónoma con mayor tasa de pobreza y exclusión social (Tasa AROPE), alcanzando un alarmante 31,2%.
La traducción es demoledora: casi uno de cada tres residentes en las islas vive en el alambre del riesgo social, no llega a fin de mes, sufre carencia material severa o habita en hogares con baja intensidad de empleo.
¿Cómo es posible que una región que genera más de 24.500 millones de euros anuales solo a través del turismo tenga atrapada a casi un tercio de su población en los márgenes de la precariedad?
La respuesta corta y oficial suele culpar a la inflación o a la lejanía. La respuesta larga y real se encuentra en las nóminas.
El salario canario no sale del vagón de cola
Para entender por qué la riqueza del turismo esquiva los hogares de los trabajadores canarios, hay que acudir a la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE. Los datos oficiales confirman que la brecha salarial de Canarias con el resto del territorio nacional no solo no se cierra, sino que se cronifica de manera estructural.
-
La brecha con la media estatal: Mientras que el salario medio en España se sitúa en torno a los 2.250 euros brutos al mes, el salario medio en Canarias apenas logra rozar los 1.930 euros brutos. Esto supone que un trabajador en el archipiélago percibe, de media, unos 320 euros menos al mes (casi un 15% menos) que la media de sus compatriotas por realizar la misma jornada laboral.
-
A la cola de España: Los datos oficiales ratifican que Canarias sigue anclada en los puestos de cabeza de los salarios más bajos de todo el país, disputándose históricamente los últimos tres asientos del vagón de cola junto a Extremadura y la Región de Murcia. Una posición de sumisión salarial que resulta incomprensible si se compara con los márgenes de beneficio y los precios por habitación que se manejan en el sector hotelero isleño.
Pobreza laboral: El drama actual ya no es el desempleo estructural. El nuevo fenómeno que denuncian los trabajadores de los servicios en las islas es que tener un trabajo ya no te saca de la pobreza. Con un sueldo medio mermado y concentrado en torno al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), el asalariado canario es hoy un "pobre con nómina".
El "impuesto oculto" de vivir en Canarias
El panorama de salarios de miseria se vuelve insostenible cuando lo enfrentamos al coste de la vida en cualquiera de las islas.
El trabajador de Las Palmas o de Tenerife cobra un 15% menos que la media, pero paga la cesta de la compra más cara del país (con subidas del 12% en alimentación y el 14,6% en la papa) y sufre una crisis para encontrar vivienda sin precedentes, donde el precio del alquiler y de la vivienda se ha encarecido a niveles de capital europea debido, precisamente, a la presión del mercado turístico y residencial extranjero.
Todavía recordamos cuando la integración europea, que el entonces Presidente español Felipe Gonzalez exigió a la Unión Europea para evitar la europa de dos velocidades, o una rica y otra pobre.
El tiempo transcurrido en Canarias, acredita las mejorías en todo tipo parámeros desde infraestructuras y desarrollo económico, pero no podemo decir lo mismo respecto a la pobreza y los salarios de los isleños.
El modelo económico actual en las islas es un verdadero fonil o embudo invertido: ancho para absorber los beneficios que genera el territorio, pero estrecho y rígido a la hora de repartirlos entre quienes ponen la fuerza de trabajo, limpian las habitaciones, sirven las mesas o transportan a los millones de visitantes.
Sufrimos la demagogia de los partidos políticos, todos ellos llenándose la boca con la redistribución de la riqueza para no dejar a nadie detrás. Sin embargo, la verdadera redistribución de la riqueza es a través de los salarios y no de las politicas de los gobiernos.
Lo que garantiza el desarrollo es que tanto ingreso de nuestra industria túristica tiene que subir los salarios por encima de la media nacional, para que podamos salir del vagón de cola y acercarnos a la media de España.
No sirve de nada para salir de la pobreza y la precariedad, que nuestro turismo se sostenga con precios bajos y llegada masiva, al mismo tiempo que la mano de obra es poco cualificada y salarios minimos o bajos.
Se debe romper ese ciclo, o estamos perdidos de cara al futuro. La pobreza seguirá subiendo, y con ello, la brecha social será insalvable.
Mientras el Gobierno de turno siga aplaudiendo los balances de resultados de las patronales y celebrando el aumento de las ayudas sociales como si fueran un logro, las islas seguirán sumidas en su propia esquizofrenia económica: ser una colonia de vacaciones de lujo para media Europa levantada sobre las espaldas de una sociedad empobrecida.






Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.44