La Crónica de una noche de tapas y vinos en San Juan
Gran Noche de Cultura, Vinos y Tapas S. Juan. Foto JAlonso
El sabor de la Historia en Telde con una espléndida fusión de la Cultura con el taperío y los vinos isleños.
El reloj marca poco más de las ocho y media de la tarde y el aire grancanario trae un frescor que invita al abrazo y a disfrutar de la Gran Noche de Vinos, Tapas y Cultura preparada sobre los adoquines del casco histórico de San Juan, en Telde.
El silencio habitual de sus calles fundacionales se rompe con un murmullo vibrante. No es un fin de semana cualquiera; las fachadas de sillería y los majestuosos árboles de la plaza se visten de fiesta para acoger una nueva edición de este Encuentro festivo y cultural.
La estampa impresiona a primera vista. La Plaza de San Juan, custodiada por su emblemática iglesia, se ha transformado en un gran comedor al aire libre iluminado por guirnaldas de luces que cruzan el cielo nocturno. Miles de personas, vecinos de la ciudad y visitantes llegados de todos los puntos de la isla, caminan con paso lento, copa en mano y la mirada puesta en los expositores gastronómicos.
El aroma a cochino negro, croquetas caseras, quesos de la tierra y aceitunas con mojo cuyo aroma es un lazo ornamental invisible pero que atrapa a los ciudadanos ataviados con la humilde ropa típica.
Un viaje de copa en copa y de bocado en bocado
La noche se mueve esperando el dia grande la identidad canaria, cada día mas extenso, más universal y sobretodo mas verdadero y cercano a las nuevas generaciones, que prestas recogen el legado de nuestros abuelos y ancestros.
No es el tumulto de las Fiestas del Pino, sino la coreografía bien ensayada delante de los puestos locales con unas colas que se forman de forma pausada, incluso alguno diría que con auténtica pachorra de nuestra gente esperando el pizquito de queso y de vino
.. . Es una oportunidad perfecta para probar el pulso creativo de los restauradores locales: desde las propuestas tradicionales de Maniatikos o Bienmesabe, pasando por el toque de toda la vida de Juan Jamón, hasta las irresistibles croquetas de la vecina Tasca Flamboyán o las tapas preparadas con esmero por La Canela y Ca' Nerea.
Inclusión en el plato: Un detalle que no pasa desapercibido es el esfuerzo de varios de los locales por ofrecer opciones sin gluten, permitiendo que la noche sea verdaderamente para todos e incluso con ese toque de modernidad.
El alma verdadera del evento late en los brindis que se sirven directamente desde las barricas y botellas de las bodegas de la isla. Nombres que saben a volcán y a tradición como Hinojo, Señorío de Cabrera, Las Tirajanas o La Higuera Mayor llenan los catavinos de los presentes, maridando a la perfección el dulzor de un blanco afrutado o la personalidad de un tinto del monte con los sabores intensos de la gastronomía isleña.
El ritmo que une el patrimonio
A medida que avanza la noche, resulta evidente que a la gente se le ha calentado el pico, conversaciones, risas y saludos y con ello, el ambiente se vuelve más cálido.
Los grupos de amigos comparten mesas altas improvisadas, las familias disfrutan de un espacio seguro y alegre, y la música en directo empieza a ganar protagonismo. Cuando las bandas como Señor Natilla suben al escenario, los brindis se acompasan al ritmo de las versiones que todo el mundo canta, contagiando una energía que hace bailar incluso a las sombras de los edificios históricos.
Caminar por los alrededores de la Casa Condal o perderse un instante por las calles empedradas aledañas ofrece un contraste precioso: la solemnidad del conjunto arquitectónico y artístico conviviendo pacíficamente con el bullicio moderno de una ciudadanía que reivindica sus calles, su cultura y su producto local.
Al final, cuando las luces de los puestos empiezan a apagarse y la música baja de revoluciones, la sensación que queda en el ambiente es la de haber vivido algo más que una cena fuera de casa. La noche de tapas en San Juan no es solo un evento gastronómico; es el recordatorio de que cuando Telde abre las puertas de su historia para llenarla de sabor, música y reencuentros, la magia ocurre sola. Los políticos, con sus aciertos y errores, resultan agradables y se mimetizan con el paisaje humano.
Finalmente, resulta claro que la experiencia, rigor y seriedad del equipo de gestores culturales del que hace gala el Concejal Juan Martel es la mejor garantía para un Gobierno Municipal plural y heterodoxo que pone por delante su lema común: Telde Adelante.
![[Img #8482]](http://vergrancanaria.com/upload/images/05_2026/3889_noche-tapas-san-juan-26-660.jpg)
Gran Noche de Cultura, Vinos y Tapas S. Juan. Foto JAlonso
El reloj marca poco más de las ocho y media de la tarde y el aire grancanario trae un frescor que invita al abrazo y a disfrutar de la Gran Noche de Vinos, Tapas y Cultura preparada sobre los adoquines del casco histórico de San Juan, en Telde.
El silencio habitual de sus calles fundacionales se rompe con un murmullo vibrante. No es un fin de semana cualquiera; las fachadas de sillería y los majestuosos árboles de la plaza se visten de fiesta para acoger una nueva edición de este Encuentro festivo y cultural.
La estampa impresiona a primera vista. La Plaza de San Juan, custodiada por su emblemática iglesia, se ha transformado en un gran comedor al aire libre iluminado por guirnaldas de luces que cruzan el cielo nocturno. Miles de personas, vecinos de la ciudad y visitantes llegados de todos los puntos de la isla, caminan con paso lento, copa en mano y la mirada puesta en los expositores gastronómicos.
El aroma a cochino negro, croquetas caseras, quesos de la tierra y aceitunas con mojo cuyo aroma es un lazo ornamental invisible pero que atrapa a los ciudadanos ataviados con la humilde ropa típica.
Un viaje de copa en copa y de bocado en bocado
La noche se mueve esperando el dia grande la identidad canaria, cada día mas extenso, más universal y sobretodo mas verdadero y cercano a las nuevas generaciones, que prestas recogen el legado de nuestros abuelos y ancestros.
No es el tumulto de las Fiestas del Pino, sino la coreografía bien ensayada delante de los puestos locales con unas colas que se forman de forma pausada, incluso alguno diría que con auténtica pachorra de nuestra gente esperando el pizquito de queso y de vino
.. . Es una oportunidad perfecta para probar el pulso creativo de los restauradores locales: desde las propuestas tradicionales de Maniatikos o Bienmesabe, pasando por el toque de toda la vida de Juan Jamón, hasta las irresistibles croquetas de la vecina Tasca Flamboyán o las tapas preparadas con esmero por La Canela y Ca' Nerea.
Inclusión en el plato: Un detalle que no pasa desapercibido es el esfuerzo de varios de los locales por ofrecer opciones sin gluten, permitiendo que la noche sea verdaderamente para todos e incluso con ese toque de modernidad.
El alma verdadera del evento late en los brindis que se sirven directamente desde las barricas y botellas de las bodegas de la isla. Nombres que saben a volcán y a tradición como Hinojo, Señorío de Cabrera, Las Tirajanas o La Higuera Mayor llenan los catavinos de los presentes, maridando a la perfección el dulzor de un blanco afrutado o la personalidad de un tinto del monte con los sabores intensos de la gastronomía isleña.
El ritmo que une el patrimonio
A medida que avanza la noche, resulta evidente que a la gente se le ha calentado el pico, conversaciones, risas y saludos y con ello, el ambiente se vuelve más cálido.
Los grupos de amigos comparten mesas altas improvisadas, las familias disfrutan de un espacio seguro y alegre, y la música en directo empieza a ganar protagonismo. Cuando las bandas como Señor Natilla suben al escenario, los brindis se acompasan al ritmo de las versiones que todo el mundo canta, contagiando una energía que hace bailar incluso a las sombras de los edificios históricos.
Caminar por los alrededores de la Casa Condal o perderse un instante por las calles empedradas aledañas ofrece un contraste precioso: la solemnidad del conjunto arquitectónico y artístico conviviendo pacíficamente con el bullicio moderno de una ciudadanía que reivindica sus calles, su cultura y su producto local.
Al final, cuando las luces de los puestos empiezan a apagarse y la música baja de revoluciones, la sensación que queda en el ambiente es la de haber vivido algo más que una cena fuera de casa. La noche de tapas en San Juan no es solo un evento gastronómico; es el recordatorio de que cuando Telde abre las puertas de su historia para llenarla de sabor, música y reencuentros, la magia ocurre sola. Los políticos, con sus aciertos y errores, resultan agradables y se mimetizan con el paisaje humano.
Finalmente, resulta claro que la experiencia, rigor y seriedad del equipo de gestores culturales del que hace gala el Concejal Juan Martel es la mejor garantía para un Gobierno Municipal plural y heterodoxo que pone por delante su lema común: Telde Adelante.
![[Img #8482]](http://vergrancanaria.com/upload/images/05_2026/3889_noche-tapas-san-juan-26-660.jpg)





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