Crece la gravedad de los delitos
Ruge el crimen organizado en Canarias: Alerta Roja
Operación Embarcadero-Bambú en TF. Foto Guardia Civil
La Guardia Civil desarticula grupo que trafica con armas y cocaina desde Sevilla a TF y otro especializado en asaltos violentos, con las operaciones Embarcadero y Enjambre
La terrible batalla que desarrolla la Guardia Civil contra el crimen organizado ha conseguido dos exitos consecutivos en la isla de Tenerife y Sevilla, ya que dos operaciones del Insituto Armado, denominadas Embarcadero Bambú y Enjambre ha conseguido desarticular dos potentes grupos criminales.
La opinión pública ha respirado con algo de mayor tranquilidad en su percepción de la inseguridad ciudadana que lleva unos años creciendo exponencialmente por la creciente actividad delictiva de mayor gravedad (armas, cocaina, asaltos violentos, asesinatos, etc).
Toda la prensa regional desde Televisiones, Radios y periódicos como El Día, Diario de Avisos y Canarias 7 han resaltado la noticia bajo el titular "Cae una organización que traficaba con armas y cocaína a Tenerife" no hace sino confirmar una realidad que ya es notoria, palpable e innegable: el crecimiento exponencial y la peligrosa expansión de los grupos criminales en las islas.
La primera línea de defensa está recayendo en la presión policial, con golpes de gran envergadura liderados de forma contundente por la Guardia Civil, cuyas últimas investigaciones desvelan el sofisticado nivel de penetración de las redes delictivas en el archipiélago.
El eje Sevilla-Tenerife:
El ejemplo más flagrante de esta amenaza es el desmantelamiento de una red criminal fuertemente asentada en Andalucía que utilizaba Sevilla como base logística para inundar Tenerife de droga y armas.
Tras un primer golpe que puso al descubierto la trama, la Benemérita ha culminado con éxito la segunda fase de la operación Embarcadero, saldándose con cuatro nuevos detenidos que integraban los núcleos operativos clave entre ambas provincias.
Las cifras globales del entramado producen escalofríos y demuestran que no hablamos de delincuencia común, sino de auténticas estructuras de guerra: más de 1.000 kilos de cocaína traficados hacia el archipiélago (a razón de unos 50 kilos semanales ocultos mediante identidades falsas y documentos sustraídos) y un lucrativo negocio paralelo de adquisición, modificación y venta de armas de fuego y munición.
Esta peligrosa conexión andaluza evidencia que las mafias peninsulares proveen a las islas no solo de sustancias estupefacientes, sino del armamento necesario para imponer su ley.
Del narcotráfico al terror comercial: La 'Operación Enjambre'
La impunidad con la que operan estas mafias tiene su reflejo inmediato en la delincuencia violenta a pie de calle. Paralelamente al golpe del narcotráfico, la Guardia Civil ha asestado otro hito crucial contra la inseguridad ciudadana en el archipiélago a través de la Operación Enjambre en el sur de Tenerife.
En este dispositivo se ha desarticulado un peligroso grupo criminal compuesto por 10 individuos especializados en asaltos violentos y alunizajes. La banda sembró el caos y el miedo entre los empresarios de la comarca, atribuyéndoseles más de 35 delitos cometidos en seis municipios del sur de la isla. Sus objetivos estratégicos abarcaban sectores clave y vulnerables:
-
Joyerías arrasadas mediante la destructiva técnica del alunizaje.
-
Farmacias y gasolineras asaltadas con violencia para apoderarse de las cajas de forma rápida.
-
Restaurantes y locales de ocio sometidos a una ola de robos perfectamente coordinada.
El éxito de la Operación Enjambre desvela que el crimen en Canarias ha dejado de ser episódico para convertirse en un nivel superior, con bandas organizadas que se reparten el territorio para explotar diferentes nichos delictivos: unas controlan el flujo masivo de armas y drogas, y otras explotan el asalto violento a los negocios locales.
El eco de las playas: La necesidad de reaccionar
El salto cualitativo en la peligrosidad de estas mafias ya no se esconde de la opinión pública. La ciudadanía asiste con estupor a episodios que parecen de ficción en sus propias costas, como el impactante tiroteo y persecución de narcolanchas en una playa de Gáldar (Gran Canaria), que se saldó con más de ocho detenidos y 3.000 kg de fardos de droga.
Ver cómo las lanchas encallan en la arena y escuchar disparos de las fuerzas de seguridad ante la mirada de los bañistas, así como los robos y asaltos de encapuchados en bazares, chalets y joyerias de la isla de Gran Canaria, o el mas conflictivo en Agaete, donde hay comerciantes que duermen en sus establecimientos por el miedo a que les roben por la noche.
Los hechos acreditan que la situación ha sobrepasado la capacidad de los despliegues preventivos ordinarios.
El Estado no puede seguir tratando esto como una suma de sucesos aislados. Existe una necesidad imperiosa de reaccionar de forma contundente a través de un Plan Especial de Seguridad que aumente de forma drástica los recursos materiales (patrulleras, helicópteros, radares SIVE) y dote a las islas de unidades de élite permanentes.
La Operación Embarcadero, la Operación Enjambre y los incidentes graves den Gran Canaria son las últimas e inequívocas advertencias escritas con pólvora. Si el Estado no muestra el puño de la ley con firmeza inmediata, el archipiélago corre el riesgo de deslizarse hacia un escenario de criminalidad sin retorno.
Operación Embarcadero-Bambú en TF. Foto Guardia Civil
La terrible batalla que desarrolla la Guardia Civil contra el crimen organizado ha conseguido dos exitos consecutivos en la isla de Tenerife y Sevilla, ya que dos operaciones del Insituto Armado, denominadas Embarcadero Bambú y Enjambre ha conseguido desarticular dos potentes grupos criminales.
La opinión pública ha respirado con algo de mayor tranquilidad en su percepción de la inseguridad ciudadana que lleva unos años creciendo exponencialmente por la creciente actividad delictiva de mayor gravedad (armas, cocaina, asaltos violentos, asesinatos, etc).
Toda la prensa regional desde Televisiones, Radios y periódicos como El Día, Diario de Avisos y Canarias 7 han resaltado la noticia bajo el titular "Cae una organización que traficaba con armas y cocaína a Tenerife" no hace sino confirmar una realidad que ya es notoria, palpable e innegable: el crecimiento exponencial y la peligrosa expansión de los grupos criminales en las islas.
La primera línea de defensa está recayendo en la presión policial, con golpes de gran envergadura liderados de forma contundente por la Guardia Civil, cuyas últimas investigaciones desvelan el sofisticado nivel de penetración de las redes delictivas en el archipiélago.
El eje Sevilla-Tenerife:
El ejemplo más flagrante de esta amenaza es el desmantelamiento de una red criminal fuertemente asentada en Andalucía que utilizaba Sevilla como base logística para inundar Tenerife de droga y armas.
Tras un primer golpe que puso al descubierto la trama, la Benemérita ha culminado con éxito la segunda fase de la operación Embarcadero, saldándose con cuatro nuevos detenidos que integraban los núcleos operativos clave entre ambas provincias.
Las cifras globales del entramado producen escalofríos y demuestran que no hablamos de delincuencia común, sino de auténticas estructuras de guerra: más de 1.000 kilos de cocaína traficados hacia el archipiélago (a razón de unos 50 kilos semanales ocultos mediante identidades falsas y documentos sustraídos) y un lucrativo negocio paralelo de adquisición, modificación y venta de armas de fuego y munición.
Esta peligrosa conexión andaluza evidencia que las mafias peninsulares proveen a las islas no solo de sustancias estupefacientes, sino del armamento necesario para imponer su ley.
Del narcotráfico al terror comercial: La 'Operación Enjambre'
La impunidad con la que operan estas mafias tiene su reflejo inmediato en la delincuencia violenta a pie de calle. Paralelamente al golpe del narcotráfico, la Guardia Civil ha asestado otro hito crucial contra la inseguridad ciudadana en el archipiélago a través de la Operación Enjambre en el sur de Tenerife.
En este dispositivo se ha desarticulado un peligroso grupo criminal compuesto por 10 individuos especializados en asaltos violentos y alunizajes. La banda sembró el caos y el miedo entre los empresarios de la comarca, atribuyéndoseles más de 35 delitos cometidos en seis municipios del sur de la isla. Sus objetivos estratégicos abarcaban sectores clave y vulnerables:
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Joyerías arrasadas mediante la destructiva técnica del alunizaje.
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Farmacias y gasolineras asaltadas con violencia para apoderarse de las cajas de forma rápida.
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Restaurantes y locales de ocio sometidos a una ola de robos perfectamente coordinada.
El éxito de la Operación Enjambre desvela que el crimen en Canarias ha dejado de ser episódico para convertirse en un nivel superior, con bandas organizadas que se reparten el territorio para explotar diferentes nichos delictivos: unas controlan el flujo masivo de armas y drogas, y otras explotan el asalto violento a los negocios locales.
El eco de las playas: La necesidad de reaccionar
El salto cualitativo en la peligrosidad de estas mafias ya no se esconde de la opinión pública. La ciudadanía asiste con estupor a episodios que parecen de ficción en sus propias costas, como el impactante tiroteo y persecución de narcolanchas en una playa de Gáldar (Gran Canaria), que se saldó con más de ocho detenidos y 3.000 kg de fardos de droga.
Ver cómo las lanchas encallan en la arena y escuchar disparos de las fuerzas de seguridad ante la mirada de los bañistas, así como los robos y asaltos de encapuchados en bazares, chalets y joyerias de la isla de Gran Canaria, o el mas conflictivo en Agaete, donde hay comerciantes que duermen en sus establecimientos por el miedo a que les roben por la noche.
Los hechos acreditan que la situación ha sobrepasado la capacidad de los despliegues preventivos ordinarios.
El Estado no puede seguir tratando esto como una suma de sucesos aislados. Existe una necesidad imperiosa de reaccionar de forma contundente a través de un Plan Especial de Seguridad que aumente de forma drástica los recursos materiales (patrulleras, helicópteros, radares SIVE) y dote a las islas de unidades de élite permanentes.
La Operación Embarcadero, la Operación Enjambre y los incidentes graves den Gran Canaria son las últimas e inequívocas advertencias escritas con pólvora. Si el Estado no muestra el puño de la ley con firmeza inmediata, el archipiélago corre el riesgo de deslizarse hacia un escenario de criminalidad sin retorno.










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