Nueva Gestora hasta las elecciones locales
PP Canario apuesta por ser el cambio imparable en 2027
Puñetazo en la mesa frente al sanchismo y rumbo fijo hacia 2027
El Partido Popular de Canarias ha escenificado este fin de semana una demostración de fuerza, dignidad institucional y ambición electoral que marca un antes y un después en la política del archipiélago.
En un abarrotado hotel de Las Palmas de Gran Canaria, y arropado por la dirección nacional, el presidente de los populares canarios y vicepresidente regional, Manuel Domínguez, ha verbalizado el sentir de miles de ciudadanos ante el enésimo desprecio de la Moncloa: «Lo que nos ha hecho el Gobierno sanchista es un abuso. Nos han tratado al trancazo».
La contundente denuncia de Domínguez, a cuenta de la caótica y opaca gestión estatal de la crisis sanitaria del buque MV Hondius afectado por hantavirus, no solo fue un ejercicio de estricta justicia, sino un acierto político impecable. Conectó de forma directa con la indignación de una comunidad autónoma cansada de ser el laboratorio de experimentos de Pedro Sánchez, un presidente que sigue viendo a las islas desde la distancia y la condescendencia.
El Ninguneo con la crisis del hantavirus
La gestión del MV Hondius ha vuelto a retratar el peor rostro del Ejecutivo central. Moncloa optó por el oscurantismo técnico, por ocultar informes y por apartar unilateralmente al Gobierno de Canarias en cuanto las autoridades regionales exigieron, por pura responsabilidad, las debidas garantías sanitarias y de transparencia.
«Nadie tendrá la menor duda de que Canarias es una tierra de acogida, noble y generosa», recordaba Domínguez. Pero una cosa es la hospitalidad y otra muy distinta el servilismo.
Tratar a un ejecutivo autonómico como si fuera un simple "mayordomo" —tal y como denunció acertadamente el secretario nacional de organización, Miguel Tellado— demuestra que para el sanchismo la periferia solo importa si sirve a sus intereses de supervivencia parlamentaria.
Si la imagen exterior y la seguridad sanitaria de Canarias no han salido gravemente dañadas de este episodio, ha sido única y exclusivamente gracias a la excelencia y profesionalidad de los sanitarios de las islas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y nunca por la planificación de un Ministerio de Sanidad que impuso decisiones "al trancazo", sin consultar y sin dar la cara.
Frente a la parálisis y el sectarismo que emana de Madrid, el Partido Popular ofreció en Gran Canaria la imagen de una alternativa sólida, unida y con hambre de victoria. La presentación oficial de la nueva gestora del PP de Gran Canaria en la capital de la isla no es un mero trámite interno; es el pistoletazo de salida de una maquinaria electoral diseñada con un objetivo nítido: el año 2027.
La hoja de ruta está trazada y los populares no ocultan sus cartas porque juegan con la baza de la gestión:
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Recuperar la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, hoy en manos de una izquierda municipal agotada, carente de ideas y asfixiada por la desidia.
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Conquistar el Cabildo de Gran Canaria, para devolver a la institución insular el dinamismo económico, la inversión real y el liderazgo regional que ha perdido en los últimos años.
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Revalidar y liderar el Gobierno de Canarias, consolidando el proyecto de crecimiento que Manuel Domínguez ya ejecuta desde la vicepresidencia
El cambio es imparable
El PP canario ha enviado un mensaje nítido. Se acabó el tiempo de agachar la cabeza ante los atropellos de la Moncloa. Las islas no pueden seguir financiando con su paciencia los caprichos políticos de un Gobierno central que ahoga económicamente al archipiélago, que retiene las transferencias estatales y que improvisa ante crisis sanitarias o migratorias de primer orden.
La presentación de la gestora en Gran Canaria demuestra a juicio de los populares que hay proyecto, hay equipo y hay liderazgo colectivo.
Queda camino por delante hasta la cita con las urnas en 2027, pero la base está asentada: frente al "trancazo" y el ninguneo del sanchismo, el Partido Popular saca pecho ofreciendo la seriedad, el respeto y la gestión que los grancanarios merecen por derecho. La cuenta atrás para el cambio ya ha comenzado.

El Partido Popular de Canarias ha escenificado este fin de semana una demostración de fuerza, dignidad institucional y ambición electoral que marca un antes y un después en la política del archipiélago.
En un abarrotado hotel de Las Palmas de Gran Canaria, y arropado por la dirección nacional, el presidente de los populares canarios y vicepresidente regional, Manuel Domínguez, ha verbalizado el sentir de miles de ciudadanos ante el enésimo desprecio de la Moncloa: «Lo que nos ha hecho el Gobierno sanchista es un abuso. Nos han tratado al trancazo».
La contundente denuncia de Domínguez, a cuenta de la caótica y opaca gestión estatal de la crisis sanitaria del buque MV Hondius afectado por hantavirus, no solo fue un ejercicio de estricta justicia, sino un acierto político impecable. Conectó de forma directa con la indignación de una comunidad autónoma cansada de ser el laboratorio de experimentos de Pedro Sánchez, un presidente que sigue viendo a las islas desde la distancia y la condescendencia.
El Ninguneo con la crisis del hantavirus
La gestión del MV Hondius ha vuelto a retratar el peor rostro del Ejecutivo central. Moncloa optó por el oscurantismo técnico, por ocultar informes y por apartar unilateralmente al Gobierno de Canarias en cuanto las autoridades regionales exigieron, por pura responsabilidad, las debidas garantías sanitarias y de transparencia.
«Nadie tendrá la menor duda de que Canarias es una tierra de acogida, noble y generosa», recordaba Domínguez. Pero una cosa es la hospitalidad y otra muy distinta el servilismo.
Tratar a un ejecutivo autonómico como si fuera un simple "mayordomo" —tal y como denunció acertadamente el secretario nacional de organización, Miguel Tellado— demuestra que para el sanchismo la periferia solo importa si sirve a sus intereses de supervivencia parlamentaria.
Si la imagen exterior y la seguridad sanitaria de Canarias no han salido gravemente dañadas de este episodio, ha sido única y exclusivamente gracias a la excelencia y profesionalidad de los sanitarios de las islas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y nunca por la planificación de un Ministerio de Sanidad que impuso decisiones "al trancazo", sin consultar y sin dar la cara.
Frente a la parálisis y el sectarismo que emana de Madrid, el Partido Popular ofreció en Gran Canaria la imagen de una alternativa sólida, unida y con hambre de victoria. La presentación oficial de la nueva gestora del PP de Gran Canaria en la capital de la isla no es un mero trámite interno; es el pistoletazo de salida de una maquinaria electoral diseñada con un objetivo nítido: el año 2027.
La hoja de ruta está trazada y los populares no ocultan sus cartas porque juegan con la baza de la gestión:
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Recuperar la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, hoy en manos de una izquierda municipal agotada, carente de ideas y asfixiada por la desidia.
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Conquistar el Cabildo de Gran Canaria, para devolver a la institución insular el dinamismo económico, la inversión real y el liderazgo regional que ha perdido en los últimos años.
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Revalidar y liderar el Gobierno de Canarias, consolidando el proyecto de crecimiento que Manuel Domínguez ya ejecuta desde la vicepresidencia
El cambio es imparable
El PP canario ha enviado un mensaje nítido. Se acabó el tiempo de agachar la cabeza ante los atropellos de la Moncloa. Las islas no pueden seguir financiando con su paciencia los caprichos políticos de un Gobierno central que ahoga económicamente al archipiélago, que retiene las transferencias estatales y que improvisa ante crisis sanitarias o migratorias de primer orden.
La presentación de la gestora en Gran Canaria demuestra a juicio de los populares que hay proyecto, hay equipo y hay liderazgo colectivo.
Queda camino por delante hasta la cita con las urnas en 2027, pero la base está asentada: frente al "trancazo" y el ninguneo del sanchismo, el Partido Popular saca pecho ofreciendo la seriedad, el respeto y la gestión que los grancanarios merecen por derecho. La cuenta atrás para el cambio ya ha comenzado.







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