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Marcelo Valerón
Viernes, 08 de Mayo de 2026

El Regreso de los Parásitos de Joaquín Costa y Pérez Galdós

Joaquín Costa y el Barco del HantavirusJoaquín Costa y el Barco del Hantavirus

Canarias debe ser el brazo de España hacia el mundo, no su trastero olvidado. Hace 100 años, a los oligarcas y caciques se les definió como una invasión extranjera que como parásitos devoraban el cuerpo de la Nación.

 

     Hace más de un siglo, Joaquín Costa radiografió a España con un bisturí cruel pero preciso. Definía el sistema de Cánovas no como una democracia, sino como una "invasión extranjera" de políticos que, cual parásitos, devoraban el cuerpo de la nación.

 

    Hoy, al observar el panorama político, es imposible no sentir un escalofrío de reconocimiento. La "oligarquía y caciquismo" que Costa denunciaba parece haber mutado en una nueva casta de poder que, bajo el mando de Pedro Sánchez y sus aliados, ha sustituido el Imperio de la Ley por el Imperio del Decreto, reduciendo al Congreso en un mero trámite carente de valor y de representatividad.

 

La soberanía secuestrada

 

    Costa clamaba contra los diputados que no representaban a nadie sino a su jefe de filas. En la actualidad, asistimos a la misma inanidad: Los jefes de filas de cada partido son los únicos que deciden todo y lo hacen en despachos oscuros o viajes a Suiza o Waterloo. A lo más que llegan es a las ruedas de prensa o comparecencias televisadas y sin preguntas: Del debate parlamentario en el Congreso, ni rastro.

   La Cámara del Congreso reducido a un mero trámite burocrático donde los representantes son piezas de un tablero de ajedrez movidas por la disciplina de partido.

     Gobernar sin Presupuestos Generales —el contrato básico de una democracia con su soberanía— y abusar del Real Decreto-Ley para saltarse el debate parlamentario es, en términos de Costa, un asalto a la justicia.

 

    Es la destrucción de las formas democráticas para mantener la estructura del poder a toda costa, ignorando que la ley es la única defensa del ciudadano frente al abuso del gobernante.

 

    Hoy observamos con pavor que Pedro Sánchez impone impuestos, recauda, gasta y distribuye los fondos por su graciosa liberalidad u obligaciones contraidas con sus socios. 

 

Canarias: La "Primera Tierra" sacrificada

 

    Si Galdós levantara la cabeza, vería con amargura cómo su defensa de Canarias como la "primera tierra española" choca con la indolencia de un Gobierno central que parece ver a las islas como un tablero de experimentación o un depósito logístico, olvidando su fragilidad económica y humana.

 

     Galdós entendía que la lejanía de Canarias no debía significar abandono, sino una protección redoblada. Sin embargo, la gestión de riesgos sanitarios —como la llegada de buques con patologías graves en un contexto de vulnerabilidad— y la falta de control en las fronteras, ponen en jaque la industria turística, el único pulmón de las islas.

 

    La seguridad de Canarias no es solo una cuestión de salud; es la supervivencia de su destino como tierra próspera. La desidia actual recuerda a esa "España oficial" de 1898 que miraba hacia otro lado mientras se perdían las provincias de ultramar.

    Una historia que se repite, ahora que España consuma y traciona por segunda vez al Sahara Occidental, abandonando la resolución de Naciones Unidas que impuso el referendum para el Pueblo Saharahui.

 

   La siguiente pieza en caer será Ceuta y Melilla, detrás vendrá Canarias, a quien ya nos han hurtado las aguas territoriales, el espacio aereo y nuestro derecho a que el Estado cumpla con su obligación con las islas.

 

El diagnóstico de 1903 sigue vigente:

 

  • La Oligarquía de hoy: Una amalgama de intereses separatistas y populistas que mantienen un Gobierno a cambio de erosionar la igualdad ante la ley.

  • El Caciquismo moderno: Un sistema donde el control de los jueces y el asalto a las instituciones independientes recuerda al "encasillado" de la Restauración y que muera Montesquieu y la división de poderes. El lider máximo es ejecutivo, legislativo y también justicia.

 

    [Img #8423]Como decía Galdós en su artículo "Soñemos, alma, soñemos", Canarias debe ser el brazo de España hacia el mundo, no su trastero olvidado. Y como pedía Costa,  España necesita una cirugía urgente para extirpar un sistema de gobierno que, lejos de servir al bien común, parece haberse convertido en un fin en sí mismo, alimentándose del miedo, la división y la degradación institucional.

 

     La pregunta que queda en el aire es: ¿dónde están hoy los intelectuales con la valentía de Galdós y Costa para denunciar que, cien años después, los parásitos han vuelto a ocupar el Estado?

 

Nota histórica

Es fascinante observar que tanto Costa como Galdós eran conscientes de que el mayor enemigo de España no venía de fuera, sino de la corrosión interna de sus propias instituciones. Esta modesta comparación que hago resalta que, aunque las siglas cambien, el vicio del poder absoluto y el olvido de la periferia son males recurrentes en nuestra historia.

 

Marcelo Valerón.[Img #8422]

Colaborador habitual de VerGC 

 

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