A pesar de la presencia del Ministro Torres
La Estampa de la irrelevancia sindical el 1 de mayo en LPGC
1º de Mayo 2026 en LPGC. Foto J.Formoso
El espejismo de una clase trabajadora que ya no mira al sindicalismo ni acude a sus manifestaciones
Por Redacción | Las Palmas de Gran Canaria
El calendario marcaba este 1º de mayo, pero las calles del Parque San Telmo en Las Palmas de Gran Canaria no reflejaban la épica de las grandes movilizaciones obreras de antaño, ni siquiera las manifestaciones mas modestas de otros años.
Las fotos e imagenes ilustran lo que se vivió este viernes fue, en esencia, un trámite. Una puesta en escena desvaída donde la escasa afluencia de manifestantes evidenció que la desconexión entre los sindicatos mayoritarios y la sociedad canaria ya no es una percepción, sino se acerca a una realidad estadística: caida brutal en el numero de afiliados y ahora una floja capacidad de convocatoria.
El arte de la "foto de familia" y el refuerzo de los cargos socialistas
Resultó casi pintoresco observar las maniobras de los convocantes al inicio de la marcha. Con el manual del buen atrecista en la mano, los responsables de UGT y CCOO se afanaron en agrupar las banderas y las pancartas en torno a la cabecera, buscando ese ángulo cerrado que, en el visor de la cámara, simula una marea humana inexistente salvo los cargos socialistas con el Ministro Angel Victor Torres y su numerosa comitiva.
Un juego de perspectivas diseñado para el consumo en redes sociales y notas de prensa, pero que se desmoronaba apenas la vista se alejaba diez metros de la pancarta principal. Tras el núcleo duro de cuadros orgánicos, el vacío.
La excusa del puente
Desde las filas sindicales se apresuraron a culpar al "efecto puente" y a la bonanza climatológica que invitaba a las playas de la isla. Sin embargo, recurrir al sol o al ocio para justificar las ausencias es un análisis superficial que raya en el insulto a la inteligencia del trabajador y de los allí presentes.
Si el ciudadano prefiere la arena de Las Canteras a la reivindicación en la calle, no es por falta de problemas laborales —Canarias sigue liderando indicadores de precariedad y carestía de vida—, sino porque el ciudadano ya no ve en estos colectivos una herramienta útil.
La desconexión con la sociedad actual es notoria: mientras el asalariado, el trabajador autónomo, el joven precario o el empleado del sector servicios lucha contra la inflación, los sindicatos parecen vivir en un bucle temporal de retórica de los años setenta del pasado siglo.
¿Sindicatos o altavoces del PSOE y Sumar?
El motivo de fondo de esta desmovilización tan visible debe estar vinculada a que existe una percepción pública, cada vez más consolidada, de que UGT y CCOO han abdicado de su función fiscalizadora y reivindicativa para convertirse en las "sucursales" de los partidos que sostienen al Gobierno Central.
La sombra del PSOE y de las formaciones de extrema izquierda es tan alargada que ha terminado por eclipsar la independencia sindical. Se les percibe como altavoces que, como loros de repetición, solo entonan los estribillos que se dictan desde los despachos oficiales.
En un escenario de pérdida de poder adquisitivo y crisis de vivienda, la nula actitud crítica contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez y sus socios resulta clamorosa. Y todavía mas increible cuando la propia Vicepresidenta del Gobierno y hasta el Ministro Angel Victor Torres allí presente, invita a sindicatos a movilizarse contra las políticas que lleva a cabo ese mismo gobierno.
Un disparate político, un trámite o un simple acto de propaganda contrario al sentido común que lleva el descrédito a los propios sindicatos.
Este1º de mayo en Las Palmas ha dejado una estampa de irrelevancia de la movilización social que pregonan los sindicatos, los cuales se han quedado solos en la calle, desconectado de los trabajadores y de la sociedad civil.
La percepción ciudadana sigue creciendo en que la única prioridad sindical es seguir cobrando subvenciones y millones en formación. Que no quieren molestar la mano gubernamental que les alimenta, pero olvidan el riesgo de perder el respeto de aquellos a quienes dice representar.
Hoy la reflexión de las direcciones regionales de UGT y CCOO debe ser lo más prudente, porque de persistir en ser el brazo o correa de transmisión del PSOE y del gobierno, las calles seguirán vacías por mucho que trabajen las imagenes virtuales en las redes sociales y medios afines.
1º de Mayo 2026 en LPGC. Foto J.Formoso
Por Redacción | Las Palmas de Gran Canaria
El calendario marcaba este 1º de mayo, pero las calles del Parque San Telmo en Las Palmas de Gran Canaria no reflejaban la épica de las grandes movilizaciones obreras de antaño, ni siquiera las manifestaciones mas modestas de otros años.
Las fotos e imagenes ilustran lo que se vivió este viernes fue, en esencia, un trámite. Una puesta en escena desvaída donde la escasa afluencia de manifestantes evidenció que la desconexión entre los sindicatos mayoritarios y la sociedad canaria ya no es una percepción, sino se acerca a una realidad estadística: caida brutal en el numero de afiliados y ahora una floja capacidad de convocatoria.
El arte de la "foto de familia" y el refuerzo de los cargos socialistas
Resultó casi pintoresco observar las maniobras de los convocantes al inicio de la marcha. Con el manual del buen atrecista en la mano, los responsables de UGT y CCOO se afanaron en agrupar las banderas y las pancartas en torno a la cabecera, buscando ese ángulo cerrado que, en el visor de la cámara, simula una marea humana inexistente salvo los cargos socialistas con el Ministro Angel Victor Torres y su numerosa comitiva.
Un juego de perspectivas diseñado para el consumo en redes sociales y notas de prensa, pero que se desmoronaba apenas la vista se alejaba diez metros de la pancarta principal. Tras el núcleo duro de cuadros orgánicos, el vacío.
La excusa del puente
Desde las filas sindicales se apresuraron a culpar al "efecto puente" y a la bonanza climatológica que invitaba a las playas de la isla. Sin embargo, recurrir al sol o al ocio para justificar las ausencias es un análisis superficial que raya en el insulto a la inteligencia del trabajador y de los allí presentes.
Si el ciudadano prefiere la arena de Las Canteras a la reivindicación en la calle, no es por falta de problemas laborales —Canarias sigue liderando indicadores de precariedad y carestía de vida—, sino porque el ciudadano ya no ve en estos colectivos una herramienta útil.
La desconexión con la sociedad actual es notoria: mientras el asalariado, el trabajador autónomo, el joven precario o el empleado del sector servicios lucha contra la inflación, los sindicatos parecen vivir en un bucle temporal de retórica de los años setenta del pasado siglo.
¿Sindicatos o altavoces del PSOE y Sumar?
El motivo de fondo de esta desmovilización tan visible debe estar vinculada a que existe una percepción pública, cada vez más consolidada, de que UGT y CCOO han abdicado de su función fiscalizadora y reivindicativa para convertirse en las "sucursales" de los partidos que sostienen al Gobierno Central.
La sombra del PSOE y de las formaciones de extrema izquierda es tan alargada que ha terminado por eclipsar la independencia sindical. Se les percibe como altavoces que, como loros de repetición, solo entonan los estribillos que se dictan desde los despachos oficiales.
En un escenario de pérdida de poder adquisitivo y crisis de vivienda, la nula actitud crítica contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez y sus socios resulta clamorosa. Y todavía mas increible cuando la propia Vicepresidenta del Gobierno y hasta el Ministro Angel Victor Torres allí presente, invita a sindicatos a movilizarse contra las políticas que lleva a cabo ese mismo gobierno.
Un disparate político, un trámite o un simple acto de propaganda contrario al sentido común que lleva el descrédito a los propios sindicatos.
Este1º de mayo en Las Palmas ha dejado una estampa de irrelevancia de la movilización social que pregonan los sindicatos, los cuales se han quedado solos en la calle, desconectado de los trabajadores y de la sociedad civil.
La percepción ciudadana sigue creciendo en que la única prioridad sindical es seguir cobrando subvenciones y millones en formación. Que no quieren molestar la mano gubernamental que les alimenta, pero olvidan el riesgo de perder el respeto de aquellos a quienes dice representar.
Hoy la reflexión de las direcciones regionales de UGT y CCOO debe ser lo más prudente, porque de persistir en ser el brazo o correa de transmisión del PSOE y del gobierno, las calles seguirán vacías por mucho que trabajen las imagenes virtuales en las redes sociales y medios afines.









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