Orfandad de Gran Canaria en Madrid: ¿Casual o causal?
Foto del Senado
El vacío de una voz combativa como la del Senador Popular Sergio Ramos no se ha cubierto ante la opinión pública de toda la isla.
¿Casualidad o Consecuencia?
Históricamente, la política canaria en Madrid ha dependido de figuras que lleven puesta la ropa de brega o de faena como si fuera su piel y una capacidad innata para hacerse oír por encima del estruendo mediático de la capital del Estado. Sin embargo, en el último año, una sensación de vacío recorre los pasillos de las Cortes Generales cuando se trata de defender los intereses de la isla de Gran Canaria
. Lo que antes era un clamor constante, hoy parece un eco lejano, y es inevitable preguntarse: ¿es una simple coincidencia temporal o la consecuencia directa de una ausencia de peso?
El vacío de una voz combativa
No es ningún secreto que la política se nutre de personalismos, y en el caso de la representación grancanaria, la figura de Sergio Ramos —exsenador del Partido Popular y exvicealcalde de Telde— marcaba un ritmo frenético. Su retirada de la vida política activa, forzada por una enfermedad que lo apartó del primer plano, ha dejado un hueco que nadie parece haber reclamado con la misma contundencia.
Ramos no solo ocupaba un escaño; ejercía como una suerte de "enlace permanente" que incomodaba al Ejecutivo con la fiscalización de los asuntos isleños. Su salida ha coincidido con un periodo de especial vulnerabilidad para la gestión pública en la isla, dejando a Gran Canaria en una situación de orfandad política justo cuando más frentes tiene abiertos.
Un contexto de escándalos y silencio
Lo más preocupante de esta pérdida de tracción en Madrid es el escenario que rodea a los actuales gestores del socialismo canario. Mientras la voz de Gran Canaria se debilita en el Senado, el ruido de los escándalos judiciales y políticos no deja de crecer en Las Palmas:
-
La parálisis en el Ayuntamiento capitalino: Con una gestión municipal bajo la lupa policial o judicial y sumida en una evidente falta de agilidad.
-
La sombra sobre el Ministerio: Las sospechas y polémicas que salpican al actual Ministro y ex-presidente canario, cuya gestión previa está siendo cuestionada en el marco de diversas investigaciones que sacuden los cimientos del PSOE en las islas.
Resulta paradójico que, en el momento en que los principales cargos socialistas de Las Palmas están más cuestionados que nunca, la oposición grancanaria en Madrid haya perdido ese altavoz que Sergio Ramos manejaba con soltura.
La fiscalización no es solo una labor de partido; es el mecanismo de defensa de los ciudadanos para evitar que los escándalos de sus gobernantes caigan en el olvido del centralismo madrileño.
¿Quién defiende la Isla?
El canario tradicional, el hombre de las medianías desde siempre espera que alguién coja la voz de todos nosotros y la lleve a Madrid como lo hicieron desde los tiempos de León y Castillo, de Matias Vega Guerra, de Lorenzo Olarte, es decir, el grancanario historicamente aborrece el silencio y el vacío frente al Gobierno Central.
Sin embargo, en la Cámara Alta, el silencio de Gran Canaria es hoy ensordecedor. Ya sea por la falta de un relevo con el mismo carisma o por un repliegue estratégico de las fuerzas políticas, lo cierto es que la isla ha perdido su espacio propio e histórico.
"La política es presencia y es insistencia. Sin una figura que convierta los problemas locales en urgencias nacionales, Gran Canaria corre el riesgo de ser solo un destino de vacaciones en el imaginario madrileño, y no una prioridad de Estado."
Es necesario que las formaciones políticas entiendan que la representación de una isla no es un cargo administrativo, sino una vocación de servicio que exige presencia física y dialéctica.
La enfermedad de Ramos fue un revés humano lamentable, pero la consecuencia política no debería ser la resignación. Gran Canaria no puede permitirse el lujo de estar huérfana en Madrid mientras sus instituciones locales naufragan en la incertidumbre.
Urge recuperar esa voz activa, audaz y, sobre todo, canaria, que no tema preguntar en Madrid lo que muchos intentan ocultar en Las Palmas o para no soliviantar a la prensa local de lo politicamente correcto o de sus socios nacionalistas. De lo contrario, seguiremos siendo testigos de cómo la distancia entre el archipiélago y el centro del poder se mide, más que en kilómetros, en un olvido imperdonable.
Son bastantes los que han rezado por la recuperación de la salud de Sergio Ramos, pero hoy son muchos los que esperan que la visita del Papa León XIV a la isla, traiga el milagrio de recuperar a Ramos para la vida política y rompa ese silencio.
Foto del Senado¿Casualidad o Consecuencia?
Históricamente, la política canaria en Madrid ha dependido de figuras que lleven puesta la ropa de brega o de faena como si fuera su piel y una capacidad innata para hacerse oír por encima del estruendo mediático de la capital del Estado. Sin embargo, en el último año, una sensación de vacío recorre los pasillos de las Cortes Generales cuando se trata de defender los intereses de la isla de Gran Canaria
. Lo que antes era un clamor constante, hoy parece un eco lejano, y es inevitable preguntarse: ¿es una simple coincidencia temporal o la consecuencia directa de una ausencia de peso?
El vacío de una voz combativa
No es ningún secreto que la política se nutre de personalismos, y en el caso de la representación grancanaria, la figura de Sergio Ramos —exsenador del Partido Popular y exvicealcalde de Telde— marcaba un ritmo frenético. Su retirada de la vida política activa, forzada por una enfermedad que lo apartó del primer plano, ha dejado un hueco que nadie parece haber reclamado con la misma contundencia.
Ramos no solo ocupaba un escaño; ejercía como una suerte de "enlace permanente" que incomodaba al Ejecutivo con la fiscalización de los asuntos isleños. Su salida ha coincidido con un periodo de especial vulnerabilidad para la gestión pública en la isla, dejando a Gran Canaria en una situación de orfandad política justo cuando más frentes tiene abiertos.
Un contexto de escándalos y silencio
Lo más preocupante de esta pérdida de tracción en Madrid es el escenario que rodea a los actuales gestores del socialismo canario. Mientras la voz de Gran Canaria se debilita en el Senado, el ruido de los escándalos judiciales y políticos no deja de crecer en Las Palmas:
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La parálisis en el Ayuntamiento capitalino: Con una gestión municipal bajo la lupa policial o judicial y sumida en una evidente falta de agilidad.
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La sombra sobre el Ministerio: Las sospechas y polémicas que salpican al actual Ministro y ex-presidente canario, cuya gestión previa está siendo cuestionada en el marco de diversas investigaciones que sacuden los cimientos del PSOE en las islas.
Resulta paradójico que, en el momento en que los principales cargos socialistas de Las Palmas están más cuestionados que nunca, la oposición grancanaria en Madrid haya perdido ese altavoz que Sergio Ramos manejaba con soltura.
La fiscalización no es solo una labor de partido; es el mecanismo de defensa de los ciudadanos para evitar que los escándalos de sus gobernantes caigan en el olvido del centralismo madrileño.
¿Quién defiende la Isla?
El canario tradicional, el hombre de las medianías desde siempre espera que alguién coja la voz de todos nosotros y la lleve a Madrid como lo hicieron desde los tiempos de León y Castillo, de Matias Vega Guerra, de Lorenzo Olarte, es decir, el grancanario historicamente aborrece el silencio y el vacío frente al Gobierno Central.
Sin embargo, en la Cámara Alta, el silencio de Gran Canaria es hoy ensordecedor. Ya sea por la falta de un relevo con el mismo carisma o por un repliegue estratégico de las fuerzas políticas, lo cierto es que la isla ha perdido su espacio propio e histórico.
"La política es presencia y es insistencia. Sin una figura que convierta los problemas locales en urgencias nacionales, Gran Canaria corre el riesgo de ser solo un destino de vacaciones en el imaginario madrileño, y no una prioridad de Estado."
Es necesario que las formaciones políticas entiendan que la representación de una isla no es un cargo administrativo, sino una vocación de servicio que exige presencia física y dialéctica.
La enfermedad de Ramos fue un revés humano lamentable, pero la consecuencia política no debería ser la resignación. Gran Canaria no puede permitirse el lujo de estar huérfana en Madrid mientras sus instituciones locales naufragan en la incertidumbre.
Urge recuperar esa voz activa, audaz y, sobre todo, canaria, que no tema preguntar en Madrid lo que muchos intentan ocultar en Las Palmas o para no soliviantar a la prensa local de lo politicamente correcto o de sus socios nacionalistas. De lo contrario, seguiremos siendo testigos de cómo la distancia entre el archipiélago y el centro del poder se mide, más que en kilómetros, en un olvido imperdonable.
Son bastantes los que han rezado por la recuperación de la salud de Sergio Ramos, pero hoy son muchos los que esperan que la visita del Papa León XIV a la isla, traiga el milagrio de recuperar a Ramos para la vida política y rompa ese silencio.








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