Nueva polémica
Prensa publíca embargo del Cabildo a la Iglesia Evangélica
Foto J.Alonso y Maps
Según Canarias 7 por no justificar subvención de 177.802 € más 36.606 € de intereses por el proyecto Edificando el futuro Centro Social de El Fondillo solicitado en 2020.
Cuando la Fe se Topa con la Justicia
Aparentemente una pregunta del Grupo Municipal del Partido Popular en el Cabildo de Gran Canaria sobre los expedientes en ejecución por no justificar subvenciones, desencadenó que el periódico Canaria 7 haya publicado en el dia de ayer el embargo ejecutado por el Cabildo de Gran Canaria contra la Iglesia Evangélica de El Fondillo.
Este hecho no es un evento aislado ni un simple error contable. Es el síntoma de una gestión que, durante años, pareció confundir el liderazgo espiritual con la impunidad administrativa. Bajo la aparente gestión de la presidencia de Rafa Hernández —figura que duplicaba su influencia como líder religioso y presidente de la COAG—, la entidad evangélica dejó sin justificar subvenciones públicas del año 2020, con el consecuente procedimiento de reintegro que ha culminado en la vía ejecutiva.
Crónica de un Desaguisado Anunciado
No es la primera vez que este nombre copa los titulares, y es aquí donde la expresión "llueve sobre mojado" cobra una fuerza demoledora. La trayectoria del pastor y líder agrario ha pasado de los púlpitos y las asambleas del campo a los pasillos de los juzgados de Instrucción o los plenos institucionales reclamando subvenciones no justificadas.
Lo que hoy vemos —embargos administrativos y ejecuciones— es la consecuencia lógica de una falta sistemática de transparencia. El hecho de no justificar dinero público en un año tan crítico como el 2020 no es solo una falta administrativa; es una afrenta social para los fieles de la Iglesia Evangélica de El Fondillo en un contexto donde los recursos eran desesperadamente necesarios para otros fines.
La Sospecha crece
Pero lamentablemente llegan quejas y sospechas a otros pastores y otras iglesias, en las que los fieles hablan "soto voce" de situaciones similares en las que no hay claridad ni el origen, ni la gestión de multiples actividades cuya financiación se pone en duda.
El Silencio de los Fieles: ¿Resignación o Complicidad?
Uno de los puntos más espinosos de este escenario es la nula o escasa reacción pública de la comunidad evangélica. Resulta paradójico que instituciones que predican la rectitud moral y la ejemplaridad mantengan un silencio sepulcral ante aquellos pastores que en lugar de liderar:
-
Protagonizan "paseíllos" judiciales de forma recurrente.
-
Gestionan de manera opaca fondos que pertenecen a todos los ciudadanos.
-
Vinculan la imagen de una confesión religiosa a procesos de embargo y descrédito.
-
Causan verguenza ajena su apetito por la avaricia a ojos vista de todos.
El reproche social aparentemente brilla por su ausencia, permitiendo que estas figuras sigan ostentando una representatividad que, a la luz de los hechos, debería haber sido revocada hace mucho tiempo. La fe no debería ser un escudo contra la rendición de cuentas.
La paradoja del liderazgo: Mientras los informativos de televisión y las redes sociales se llenan de detalles sobre sus "desaguisados", en el seno de sus organizaciones parece imperar una ley del silencio que normaliza lo inaceptable.
La Transparencia como Asignatura Pendiente
El embargo del Cabildo no es una persecución, es la aplicación de la ley ante el incumplimiento de los requisitos de transparencia. Una entidad que recibe dinero público tiene el deber sagrado —y legal— de explicar hasta el último céntimo.
Pero la pregunta crucial y relevante es ¿porqué no se publican en las paginas webs de estas iglesias o entidades evangélicas vinculadas todas las subvenciones recibidas y justificadas?
¿Cómo es posible esa ausencia de transparencia con todos los fondos recibidos, sean públicos o donaciones privadas?
¿Acaso temen los ancianos que el escándalo crezca y se haga público que estos individuos, escasos pero conocidos y preminentes, sigan distrayendo o dilapidando el prestigio de la fe y de la vida cristiana que se espera de todos?
Las repercusiones sociales son claras:
Desconfianza ciudadana: Se erosiona la imagen de las ONG y entidades religiosas que sí trabajan honestamente.
Desprestigio institucional: La mezcla de roles (religioso, agrario y político) ha terminado por contaminar todas las siglas que se tocan.
Hartazgo informativo: La sociedad grancanaria asiste con hastío a un capítulo más de una serie de escándalos que parecen no tener fin ni consecuencias internas.
El caso de El Fondillo es un recordatorio de que nadie, por muy alta que sea su posición en el púlpito o en el sindicato, está por encima de la transparencia.
Si la comunidad evangélica y las bases agrarias no exigen una regeneración ética inmediata, seguirán siendo rehenes de un liderazgo que ha cambiado el servicio a los demás por el protagonismo en la sección de sucesos.
¿Acaso hay quién piensa que si un músico o dos de una orquesta, se desvían de su partitura y comienza compulsivamente a dejarse llevar por sus impulsos, creeran que nadie notará que la música ya no es armónica y hay distorsiones?
¿Acaso creeran que se podrá ocultar la conducta de los abandonados al becerro de oro, a la avaricia y al dinero?
¿Estarán convencidos que pasarán desapercibidos entre los fieles del culto del próximo Domingo?
Ya no solo es una cuestión de fe, es una cuestión de justicia y de respeto a las instituciones.
Foto J.Alonso y Maps
Cuando la Fe se Topa con la Justicia
Aparentemente una pregunta del Grupo Municipal del Partido Popular en el Cabildo de Gran Canaria sobre los expedientes en ejecución por no justificar subvenciones, desencadenó que el periódico Canaria 7 haya publicado en el dia de ayer el embargo ejecutado por el Cabildo de Gran Canaria contra la Iglesia Evangélica de El Fondillo.
Este hecho no es un evento aislado ni un simple error contable. Es el síntoma de una gestión que, durante años, pareció confundir el liderazgo espiritual con la impunidad administrativa. Bajo la aparente gestión de la presidencia de Rafa Hernández —figura que duplicaba su influencia como líder religioso y presidente de la COAG—, la entidad evangélica dejó sin justificar subvenciones públicas del año 2020, con el consecuente procedimiento de reintegro que ha culminado en la vía ejecutiva.
Crónica de un Desaguisado Anunciado
No es la primera vez que este nombre copa los titulares, y es aquí donde la expresión "llueve sobre mojado" cobra una fuerza demoledora. La trayectoria del pastor y líder agrario ha pasado de los púlpitos y las asambleas del campo a los pasillos de los juzgados de Instrucción o los plenos institucionales reclamando subvenciones no justificadas.
Lo que hoy vemos —embargos administrativos y ejecuciones— es la consecuencia lógica de una falta sistemática de transparencia. El hecho de no justificar dinero público en un año tan crítico como el 2020 no es solo una falta administrativa; es una afrenta social para los fieles de la Iglesia Evangélica de El Fondillo en un contexto donde los recursos eran desesperadamente necesarios para otros fines.
La Sospecha crece
Pero lamentablemente llegan quejas y sospechas a otros pastores y otras iglesias, en las que los fieles hablan "soto voce" de situaciones similares en las que no hay claridad ni el origen, ni la gestión de multiples actividades cuya financiación se pone en duda.
El Silencio de los Fieles: ¿Resignación o Complicidad?
Uno de los puntos más espinosos de este escenario es la nula o escasa reacción pública de la comunidad evangélica. Resulta paradójico que instituciones que predican la rectitud moral y la ejemplaridad mantengan un silencio sepulcral ante aquellos pastores que en lugar de liderar:
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Protagonizan "paseíllos" judiciales de forma recurrente.
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Gestionan de manera opaca fondos que pertenecen a todos los ciudadanos.
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Vinculan la imagen de una confesión religiosa a procesos de embargo y descrédito.
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Causan verguenza ajena su apetito por la avaricia a ojos vista de todos.
El reproche social aparentemente brilla por su ausencia, permitiendo que estas figuras sigan ostentando una representatividad que, a la luz de los hechos, debería haber sido revocada hace mucho tiempo. La fe no debería ser un escudo contra la rendición de cuentas.
La paradoja del liderazgo: Mientras los informativos de televisión y las redes sociales se llenan de detalles sobre sus "desaguisados", en el seno de sus organizaciones parece imperar una ley del silencio que normaliza lo inaceptable.
La Transparencia como Asignatura Pendiente
El embargo del Cabildo no es una persecución, es la aplicación de la ley ante el incumplimiento de los requisitos de transparencia. Una entidad que recibe dinero público tiene el deber sagrado —y legal— de explicar hasta el último céntimo.
Pero la pregunta crucial y relevante es ¿porqué no se publican en las paginas webs de estas iglesias o entidades evangélicas vinculadas todas las subvenciones recibidas y justificadas?
¿Cómo es posible esa ausencia de transparencia con todos los fondos recibidos, sean públicos o donaciones privadas?
¿Acaso temen los ancianos que el escándalo crezca y se haga público que estos individuos, escasos pero conocidos y preminentes, sigan distrayendo o dilapidando el prestigio de la fe y de la vida cristiana que se espera de todos?
Las repercusiones sociales son claras:
Desconfianza ciudadana: Se erosiona la imagen de las ONG y entidades religiosas que sí trabajan honestamente.
Desprestigio institucional: La mezcla de roles (religioso, agrario y político) ha terminado por contaminar todas las siglas que se tocan.
Hartazgo informativo: La sociedad grancanaria asiste con hastío a un capítulo más de una serie de escándalos que parecen no tener fin ni consecuencias internas.
El caso de El Fondillo es un recordatorio de que nadie, por muy alta que sea su posición en el púlpito o en el sindicato, está por encima de la transparencia.
Si la comunidad evangélica y las bases agrarias no exigen una regeneración ética inmediata, seguirán siendo rehenes de un liderazgo que ha cambiado el servicio a los demás por el protagonismo en la sección de sucesos.
¿Acaso hay quién piensa que si un músico o dos de una orquesta, se desvían de su partitura y comienza compulsivamente a dejarse llevar por sus impulsos, creeran que nadie notará que la música ya no es armónica y hay distorsiones?
¿Acaso creeran que se podrá ocultar la conducta de los abandonados al becerro de oro, a la avaricia y al dinero?
¿Estarán convencidos que pasarán desapercibidos entre los fieles del culto del próximo Domingo?
Ya no solo es una cuestión de fe, es una cuestión de justicia y de respeto a las instituciones.







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