Datos oficiales frente a la percepción ciudanana
Gran Canaria bajo la sombra del crimen y la inseguridad
Foto archivo Gobierno de Canarias Policia Canaria
El caso crítico de Telde, con sicarios asesinando a tiros en sus calles, Menas apuñalados en el Parque Arnao, Secuestros y torturas en chalés de la costa, bandas de encapuchados asaltando bazares y joyerias....
En los últimos dos años, la percepción de seguridad en Gran Canaria ha sufrido un deterioro significativo. Lo que antes eran incidentes aislados de pequeña delincuencia han mutado en una preocupante secuencia de crímenes de alta gravedad, asaltos violentos y acciones con sellos propios del crimen organizado. Telde, la segunda ciudad más poblada de la isla, se ha convertido en el epicentro de esta escalada.
Nadie en la ciudad de los faycanes recuerda jamás una ola de violencia y criminalidad tan alta y frecuente como lo que se está sufriendo a fecha de hoy, para lo cual basta hacer un repaso.
La Cronología del Miedo en Telde y alrededores
Los sucesos recientes dibujan un mapa de criminalidad que desborda la capacidad de respuesta ordinaria:
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Asaltos Violentos en Viviendas y Comercios: Apenas ayer, el pánico se apoderó de las zonas residenciales de Hoya del Pozo y Playa del Hombre, donde tres encapuchados asaltaron un chalet , hiriendo al dueño, secuestrando a esposa e hijo para robarles. Este suceso no es aislado; se suma al reciente asalto a un bazar en el Casco Histórico de San Juan por tres individuos, y al violento atraco en una joyería de El Carrizal (Ingenio), donde cuatro delincuentes armados con hachas hirieron al propietario. Más recientemente, un grupo de hasta once encapuchados asaltó un salón de juegos en Las Remudas, destrozando el local con mazas a plena luz del día.
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Sicariato y Venganzas: El barrio de San José de Las Longueras fue escenario de un asesinato por encargo; un hombre conocido como "El Conejero" fue abatido a tiros por sicarios desde una moto. Semanas después, la espiral de violencia continuó con actos de represalia vinculados, según fuentes policiales, a ajustes de cuentas por narcotráfico y por error del sicario..
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Secuestros y Narcotráfico: La sombra de las organizaciones criminales se hizo evidente con el secuestro de una mujer y su hijo en El Salobre, un suceso directamente vinculado a deudas o disputas en el mundo de la droga.
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Homicidios en Espacios Públicos: El asesinato de un joven de origen marroquí a manos de otro en el Parque Arnao de Telde (mayo de 2024), recientemente juzgado con una condena de 15 años, puso de manifiesto la degradación de la convivencia en puntos neurálgicos de la ciudad donde la "ocupación" y la marginalidad han ganado terreno.
Los Datos Oficiales frente a. La Realidad Percibida
Probablemente la causa principal de la ansiedad y alarma que sacude a la opinión pública viene causada por el choque brutal entre los datos oficiales y el mensaje institucional de que la criminalidad en Gran Canaria se reduce; sin embargo, la realidad percibida es diametralmente opuesta. La realidad diaria es que las principales zonas como Triana, la estación de San Telmo, Las Canteras y aledaños de Santa Catalina sufren episodios de criminalidad diaria delante de nuestros ojos.
En el caso de Telde, también le ha llegado esta ola y con mayor gravedad con esas bandas de hasta once encapuchados asaltando bazares, bares, etc, pero según el Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, las cifras globales a veces se presentan con una pátina de optimismo. Por ejemplo, al cierre de 2024, se reportó que Las Palmas de Gran Canaria redujo su criminalidad en un 2,4%, posicionándose con una tasa de 83,95 delitos por cada 1.000 habitantes.
Sin embargo, estos datos agregados ocultan una realidad cualitativa: el aumento de la violencia en la comisión de los delitos. En Telde, la preocupación no es solo el número de infracciones, sino el aumento de:
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Robos con fuerza en domicilios y establecimientos (asaltos con hachas, mazas y encapuchados).
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Homicidios dolosos y asesinatos (especialmente los vinculados a sicariato).
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La consolidación de bandas organizadas que operan con logística militar (vigilancia previa, vehículos robados, armas blancas y de fuego).
El Silencio Político y la "Negación" de la Realidad
A pesar de los asaltos diarios, de la presencia de sicarios y de la inseguridad en barrios históricos y turísticos, el discurso oficial se mantiene inamovible. Desde la Delegación del Gobierno y el Ministerio del Interior, hasta los alcaldes de Las Palmas de Gran Canaria y Telde, junto a los líderes de las principales formaciones políticas (PSOE, PP y NC), se suele recurrir a la estadística general para calificar a Canarias como un "destino seguro".
Esta desconexión entre el parte policial diario y el discurso institucional genera una profunda indignación ciudadana. Los vecinos de Hoya del Pozo, San Juan o Las Longueras igual que los de Las Canteras, Triana o la Isleta ven cómo la tipología delictiva ha cambiado: ya no se trata de hurtos al descuido, sino de criminalidad organizada de alto impacto.
Frente a la evidencia de asaltos coordinados por encapuchados, asesinatos a plena luz del día, secuestros vinculados al narco y una violencia creciente en nuestras calles, la pregunta es inevitable:
¿Por qué frente a estos datos y hechos objetivos, el Ministerio del Interior y la mayoría de la clase política —desde los alcaldes de LPGC y Telde hasta los líderes del PSOE, PP y NC— siguen negando la realidad de la inseguridad en Gran Canaria?
¿ No es más lógico y sensato, que en lugar de eso se emita el mensaje reconociendo la realidad y abriendo el debate público e institucional para buscar soluciones para reducir y erradicar esta criminalidad.?
Foto archivo Gobierno de Canarias Policia Canaria
En los últimos dos años, la percepción de seguridad en Gran Canaria ha sufrido un deterioro significativo. Lo que antes eran incidentes aislados de pequeña delincuencia han mutado en una preocupante secuencia de crímenes de alta gravedad, asaltos violentos y acciones con sellos propios del crimen organizado. Telde, la segunda ciudad más poblada de la isla, se ha convertido en el epicentro de esta escalada.
Nadie en la ciudad de los faycanes recuerda jamás una ola de violencia y criminalidad tan alta y frecuente como lo que se está sufriendo a fecha de hoy, para lo cual basta hacer un repaso.
La Cronología del Miedo en Telde y alrededores
Los sucesos recientes dibujan un mapa de criminalidad que desborda la capacidad de respuesta ordinaria:
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Asaltos Violentos en Viviendas y Comercios: Apenas ayer, el pánico se apoderó de las zonas residenciales de Hoya del Pozo y Playa del Hombre, donde tres encapuchados asaltaron un chalet , hiriendo al dueño, secuestrando a esposa e hijo para robarles. Este suceso no es aislado; se suma al reciente asalto a un bazar en el Casco Histórico de San Juan por tres individuos, y al violento atraco en una joyería de El Carrizal (Ingenio), donde cuatro delincuentes armados con hachas hirieron al propietario. Más recientemente, un grupo de hasta once encapuchados asaltó un salón de juegos en Las Remudas, destrozando el local con mazas a plena luz del día.
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Sicariato y Venganzas: El barrio de San José de Las Longueras fue escenario de un asesinato por encargo; un hombre conocido como "El Conejero" fue abatido a tiros por sicarios desde una moto. Semanas después, la espiral de violencia continuó con actos de represalia vinculados, según fuentes policiales, a ajustes de cuentas por narcotráfico y por error del sicario..
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Secuestros y Narcotráfico: La sombra de las organizaciones criminales se hizo evidente con el secuestro de una mujer y su hijo en El Salobre, un suceso directamente vinculado a deudas o disputas en el mundo de la droga.
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Homicidios en Espacios Públicos: El asesinato de un joven de origen marroquí a manos de otro en el Parque Arnao de Telde (mayo de 2024), recientemente juzgado con una condena de 15 años, puso de manifiesto la degradación de la convivencia en puntos neurálgicos de la ciudad donde la "ocupación" y la marginalidad han ganado terreno.
Los Datos Oficiales frente a. La Realidad Percibida
Probablemente la causa principal de la ansiedad y alarma que sacude a la opinión pública viene causada por el choque brutal entre los datos oficiales y el mensaje institucional de que la criminalidad en Gran Canaria se reduce; sin embargo, la realidad percibida es diametralmente opuesta. La realidad diaria es que las principales zonas como Triana, la estación de San Telmo, Las Canteras y aledaños de Santa Catalina sufren episodios de criminalidad diaria delante de nuestros ojos.
En el caso de Telde, también le ha llegado esta ola y con mayor gravedad con esas bandas de hasta once encapuchados asaltando bazares, bares, etc, pero según el Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, las cifras globales a veces se presentan con una pátina de optimismo. Por ejemplo, al cierre de 2024, se reportó que Las Palmas de Gran Canaria redujo su criminalidad en un 2,4%, posicionándose con una tasa de 83,95 delitos por cada 1.000 habitantes.
Sin embargo, estos datos agregados ocultan una realidad cualitativa: el aumento de la violencia en la comisión de los delitos. En Telde, la preocupación no es solo el número de infracciones, sino el aumento de:
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Robos con fuerza en domicilios y establecimientos (asaltos con hachas, mazas y encapuchados).
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Homicidios dolosos y asesinatos (especialmente los vinculados a sicariato).
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La consolidación de bandas organizadas que operan con logística militar (vigilancia previa, vehículos robados, armas blancas y de fuego).
El Silencio Político y la "Negación" de la Realidad
A pesar de los asaltos diarios, de la presencia de sicarios y de la inseguridad en barrios históricos y turísticos, el discurso oficial se mantiene inamovible. Desde la Delegación del Gobierno y el Ministerio del Interior, hasta los alcaldes de Las Palmas de Gran Canaria y Telde, junto a los líderes de las principales formaciones políticas (PSOE, PP y NC), se suele recurrir a la estadística general para calificar a Canarias como un "destino seguro".
Esta desconexión entre el parte policial diario y el discurso institucional genera una profunda indignación ciudadana. Los vecinos de Hoya del Pozo, San Juan o Las Longueras igual que los de Las Canteras, Triana o la Isleta ven cómo la tipología delictiva ha cambiado: ya no se trata de hurtos al descuido, sino de criminalidad organizada de alto impacto.
Frente a la evidencia de asaltos coordinados por encapuchados, asesinatos a plena luz del día, secuestros vinculados al narco y una violencia creciente en nuestras calles, la pregunta es inevitable:
¿Por qué frente a estos datos y hechos objetivos, el Ministerio del Interior y la mayoría de la clase política —desde los alcaldes de LPGC y Telde hasta los líderes del PSOE, PP y NC— siguen negando la realidad de la inseguridad en Gran Canaria?
¿ No es más lógico y sensato, que en lugar de eso se emita el mensaje reconociendo la realidad y abriendo el debate público e institucional para buscar soluciones para reducir y erradicar esta criminalidad.?












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